Estamos viviendo en una época, donde las posiciones sobre diferentes temas son cada vez más radicales, los puntos de vista son irreconciliables
“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Apocalipsis 22:11).
Estamos viviendo en una época, donde las posiciones sobre diferentes temas son cada vez más radicales, los puntos de vista son irreconciliables. Los sodomitas, levantan la bandera del orgullo que tienen por su pecado, mientras que los que tienen la bandera de Dios, los enfrentan en diferentes escenarios. Por otro lado, medio mundo apoya a los grupos radicales terroristas, contra Israel, mientras que la otra mitad levanta bandera a favor de los hijos de Abraham.
De esto es lo que nos habla el texto profético de Apocalipsis, que es nuestro texto inicial: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía”, nos está hablando de un mundo polarizado, con posiciones antagónicas. Aún viene un tiempo donde los enemigos de los hombres de Dios estarán dentro de la misma iglesia, no es nada nuevo ni extraño, porque eso fue precisamente lo que pasó con Jesús, la diferencia está en que será más radical y más generalizado.
Dice así la Palabra: “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí” (Juan 16:2-3). Las persecuciones que han existido no han llegado a los niveles descritos por esta profecía de Jesús, esto se cumplirá en un futuro próximo. Viene una radicalización cada vez mayor que superará niveles nunca vistos, a tal punto que: “el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Marcos 13:12-13). Jesús dijo que nuestros enemigos serán los de nuestra propia casa.
Existe actualmente una persecución, pero en cierta manera moderada, según las estadísticas, un promedio de 13 cristianos muere en el mundo entero en esta época cada día por creer en Cristo. El Señor nos advirtió para que no fuéramos sorprendidos, Él dijo: “Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes” (Marcos 13:23).
¡Dios te bendiga!!!



