
Cristiano de cuna, hijo de pastor, Estêvão, el nuevo futbolista prodigio de Brasil que milita en el Chelsea, tiene bien claro que es Dios quien lo llevó a la cima del fútbol con tan sólo 18 años
(La Fecha – Verdad y Vida).-
Ante la pregunta, ¿a dónde vas cuando nadie te está observando? “Voy a adorar al que me dio todo lo que tengo”, fue la contundente respuesta del futbolista brasileño Estêvão Willian Almeida de Oliveira Gonçalves, nueva ficha del Chelsea de la primera división inglesa.
Mientras muchos futbolistas pasan sus días libres entre viajes lujos y fiestas privadas Estêvão vuelve al altar donde recibió la unción que hoy lo tiene en la cima del fútbol, va a la iglesia y se postra de rodillas ante Dios y ahí el joven prodigio se quita el traje de estrella y se convierte en un simple adorador; aquel que desde muy niño entendió que los verdaderos trofeos no están en un estadio, sino en el cielo.
Ese amor a Dios fue el mismo que lo llevó con sólo 17 años a dar su testimonio delante toda la nación mientras recibía el ‘Balón de Oro’ brasileño: “No me canso de decir lo bueno que ha sido Dios en mi vida”, declaró Estêvão; “este es otro premio que va para Su honor y gloria, un premio que va para mi madre, para mi padre, para mi hermana y agradecerle a Dios una vez más por todo lo que hizo en mi vida”, recalcó.

Su padre soñaba con ser futbolista, pero encontró su verdadero llamado predicando la Palabra de Dios. Cuando nació su primer hijo le inculcó dos pasiones: el temor a Dios y el fútbol. A los 4 años ingresó a una academia donde sólo permitían niños mayores de 5 años, pero su talento era difícil de despreciar, pues a los 5 años ya jugaba con niños de 8, por lo que se ganó el apodo de “Messinho”, y aunque no le gustaba que le dijeran así, era inevitable la comparación por sus increíbles gambetas y regates, su talento era tan increíble que muchos cazadores de talentos se hacían pasar por padres sólo para verlo jugar e intentar ficharlo.
Mientras perfeccionaba su habilidad con el balón también aprendía el lenguaje de la música, aprendió a tocar la batería y se convirtió en uno de los adoradores mientras su padre predicaba. A los 10 años rompió un récord histórico en Brasil, firmó su primer contrato con Nike superando a Rodrigo que firmó a los 11 y a Neymar que firmó a los 13. Ese mismo año llegó al seleccionado Crucero y allí jugó hasta los 14, cuando Palmeiras lo fichó para sus inferiores; en ese combinado conoció a otro niño talentoso, el hijo de un barrendero cristiano que trabajaba en las instalaciones del club y juntos arrasaron con todo en las categorías menores.
Ganaron la Liga, la Copa de Brasil, la Supercopa Paulista sub 17 y Estêvão anotó 23 goles en 34 partidos. A los 16 años y 8 meses debutó como futbolista profesional convirtiéndose en el cuarto jugador más joven en la historia del Palmeiras en jugar con el primer equipo en medio de jugadores experimentados, y en la liga más importante del continente demostró que no era una promesa, era realidad; marcó 27 goles y dio 15 asistencias en 83 partidos, números muy importantes para un extremo.
Paris Saint Germain ofreció 40 millones de euros por él, pero en junio de 2024 Palmeiras confirmó que el Chelsea lo había fichado oficialmente por 61 millones de euros, aún así se quedó un año más hasta cumplir los 18. Antes de llegar a Londres jugó el Mundial de Clubes con Palmeiras, el destino lo llevó a enfrentar al Chelsea, club que en pocos días sería su nueva casa y para demostrarle que habían hecho una buena inversión les anotó un gol ante los ojos del mundo entero.
Al final del partido, el futbolista de Chelsea, Cole Palmer, se acercó para abrazarlo y uno a uno fueron llegando los jugadores del Chelsea para saludarlo, era imposible ignorar al niño que los había vuelto locos en la cancha. En ese mismo torneo cumplió el sueño de conocer a Luis Suárez con quien intercambio camiseta, pero lo mejor vendría al momento de conocer al jugador con quien lo habían comparado durante toda su infancia; Estêvão confesó lo que le dijo a Messi: “Cambia la camiseta conmigo por favor”. “Es increíble jugaba con él en video juegos y ahora en la cancha es una sensación increíble”, indicó Estêvão.
Hasta que llegó el gran día, el Chelsea lo recibió y lo presentó ante el mundo y desde el primer minuto en la chancha dejó claro que no necesitaba adaptación ni excusas, ya le marcó al Liverpool en la Premier League y al Ajax, y al mismísimo Barcelona en la Champions League.
Un periodista le preguntó que sería si no fuese futbolista y él sin dudarlo le respondió: “Predicador de la Palabra de Dios”; porque algunos hombres nacen para ser futbolistas como Estêvão y otros para ser predicadores como su padre, pero Estêvão Willian Almeida de Oliveira Gonçalves nació para ambas cosas.◄


