Home Blogs Orar me cambia Oración: Puerta para conocer a Dios

Oración: Puerta para conocer a Dios

0
/ Freepik

El problema de lo utilitario en la oración es que no nos permite conocer a Dios como debe ser conocido, porque estamos encandilados sólo con un aspecto de Dios

Llegar al fondo cuando hablamos de oración no es tarea fácil porque, en principio, nos enfrentamos con un bloque de ideas preconcebidas y reforzadas por siglos de tradición cristiana. Las tradiciones no son buenas ni malas por sí mismas, pero con frecuencia son hábitos repetitivos divorciados del corazón, que no conectan al hombre con Dios, sino con lo que él cree que es Dios.
Estamos hablando del concepto utilitario que desafortunadamente ha marcado todo lo que entendemos por “oración”.  El problema de lo utilitario en la oración es que no nos permite conocer a Dios como debe ser conocido, porque estamos encandilados sólo con un aspecto de Dios, sin importarnos cuáles son sus demandas para nosotros.
Para millones de cristianos Dios sólo es “…quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; y el que rescata del hoyo tu vida…”.
No negamos esa faceta de Dios, pero recordemos que Él tiene, además, otras. Por lo tanto, no es una actitud correcta que veamos solamente esa cara de la moneda, porque la oración es una calle de doble vía. Durante su ministerio terrenal el Señor Jesús tuvo que ser punzante en su juicio, porque el alto liderazgo espiritual de la nación había perdido el rumbo espiritual. Oigámoslo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mateo 23:14). Tenemos a un Dios a quien pedirle, pero no olvidemos que cuando oramos lo más importante es ofrecer a Él nuestro corazón.

Previous article¿En quién haz puesto tu seguridad?
Next articleDetenerse a tiempo
Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil