“Esto solo me pasa a mi”, es una expresión que recoge un sentimiento de impotencia e inconformidad ante una situación sobrevenida. En esos casos mucha gente “explota” y se vuelve violenta. Pero un buen cristiano, antes de dejarse dominar por la ira, debería hacer una exhaustiva revisión interna para asegurarse que tan malas circunstancias no obedezcan a errores cometidos.
El profeta Balaam iba por un camino montado en una burra y de forma repentina el animal se recostó de una pared y lastimó severamente su pierna. Por esa razón el profeta airado la azotó sin clemencia y la burra se echó al piso y no quiso seguir su camino. Como Balaam estaba planeando matarla, Dios le abre sus ojos y se da cuenta de que tiene frente a sí un ángel con su espada desenvainada y con intenciones no muy buenas.
Balaam se da cuenta de que el camino que está transitando y las acciones que estaba ejecutando no agradaban a Dios y por esa razón no podía avanzar. Estaba estancado y amenazado de muerte.
Moraleja: revisemos nuestros hechos y andanzas para evitar parálisis y estancamientos en la vida.
Dios te bendiga.



