Home Blogs Orar me cambia “Pasa de mi esta copa”

“Pasa de mi esta copa”

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Puede ser que, al contrario de lo que tú piensas, eso que tú pides, es justamente lo que Él no quiere para ti / Imagen de generación propia usando IA

El Señor Jesús en el Getsemaní sí comprendió bien que a veces lo que pedimos choca con lo que el Padre quiere. Una vez que lo entendió, se sometió humildemente

No siempre sabremos las razones por las que Dios escoge una dirección distinta a la de nuestras prioridades. Nuestra relación es con un ser infinitamente superior a quien no podemos conocer en su totalidad por nuestra finitud y pequeñez. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33).
Como si fuera poco, el Señor Jesús en el Getsemaní sí comprendió bien que a veces lo que pedimos choca con lo que el Padre quiere. Una vez que lo entendió, se sometió humildemente. “…Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22: 41-42).
Estemos claros: La oración no está diseñada como una fórmula mágica para eximirnos de la lucha, el dolor y el sufrimiento. La bendita oración es un puente de comunicación con el Dios insondable, quien, en la expresión del apóstol de los gentiles, “…es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” (Efesios 3:20). Puede ser que, al contrario de lo que tú piensas, eso que tú pides, es justamente lo que Él no quiere para ti; y jamás te lo va a conceder porque es tu padre y te ama profundamente. ¿No sería mejor que le preguntáramos al Señor antes de solicitarle algo? Sufriríamos menos y seríamos más felices.

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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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