Puertas adentro

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Imagen generada por IA / Freepik

Por más hermosa que sea la apariencia externa, en cualquier momento se ha de manifestar lo que hay dentro, porque siempre la realidad se impondrá sobre la apariencia

Es normal que la gente se preocupe por presentar una buena fachada en su casa y en su vida. Causar una buena impresión es valedero. Sin embargo, más importante que el aspecto exterior es el interno. El verdadero yo. La esencia. Por más hermosa que sea la apariencia externa, en cualquier momento se ha de manifestar lo que hay dentro, porque siempre la realidad se impondrá sobre la apariencia.
Muchas personas se consideran hijos de Dios y se esmeran por tener una apariencia de buenos cristianos. Sin embargo, muchos descuidan lo que hay dentro de la mente y del corazón. El apóstol Pablo explica que “las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio”.
Es importante hacer un balance de nuestras vidas, puertas adentro y tomar los correctivos necesarios, de ser el caso.
Dios te bendiga.

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