Las cosas no se resuelven solas y necesitamos interceder para que Dios obre de manera sobrenatural al respecto
Primeramente, todo lo que podamos decir sobre la oración se queda corto en cuanto al privilegio de poder tener comunión directa con Dios, el creador de los cielos y la tierra, quien a la vez es nuestro Papi Celestial que nos ama y desea bendecir tanto. Sin duda alguna esta es la razón primordial por la que queremos orar.
Pero, quiero ir más allá, porque nuestro tiempo con Dios tiene otras dimensiones en las que necesitamos operar.
¡No podemos vivir en victoria sin una vida de oración!
Nuestra oración alinea las cosas a la voluntad de Dios:
1. Necesitamos orar por nuestros asuntos personales. Cuando hablamos las cosas con Dios y le traemos nuestros asuntos, nos da paz porque estamos invitando a Dios a que nos ayude.
“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1ª Pedro 5:7).
Por eso, conversemos sobre nuestras cosas con Dios, las que nos van bien, los desafíos, planes, sueños, etc. Cuando invitamos e involucramos a Dios, Él nos da lo que necesitemos para ayudarnos. Jesús nos dice que tenemos que orar por nuestros asuntos.
“No tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2).
La oración no es un lujo como hijos, ¡es una necesidad!
2. Necesitamos interceder por las necesidades de otros y del mundo.
¡Dios desea que le pidamos para poder respondernos!
Hay muchas situaciones que no están bien y Dios desea obrar al respecto, que no van a cambiar si no oramos. Las cosas no se resuelven solas y necesitamos interceder para que Dios obre de manera sobrenatural al respecto.
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:7-8).
Dios nos ha hecho mayordomos de la tierra. Por lo que, ¡necesitamos orar para que las cosas se alineen a su voluntad!
¡Tu vida de oración marcará la diferencia!
Candy de Maa
Profeta, autora y conferencista



