Home Blogs Es real ¿Quién es tu Señor?

¿Quién es tu Señor?

0
Un buen discípulo, aquel que reconoce el Señorío de Jesucristo / Imagen generada con IA_Freepik

Quien vive el Señorío de Jesucristo sabe cuál es su compromiso en la tierra, y conoce lo por venir; los que son guiados por el ESPÍRITU SANTO escuchan su voz de forma nítida 

Cuando amanece, ¿a quién adoras? Si piensas inmediatamente en JESUCRISTO de Nazaret como tu SEÑOR y Salvador; tu vida va bien encaminada. Ahora, si los pensamientos sólo te direccionan a realizar y a complacer tu propia opinión; entonces, quien domina es el adversario. Los cristianos somos luz y sal en la tierra porque tenemos el Señorío de CRISTO, no andamos como un cachilapo, diciendo que vivimos independientes a los preceptos de DIOS. El ESPÍRITU SANTO sella; y, por ende, confirma que debemos ceñirnos a la voluntad plena del Eterno. La Biblia dice: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13. RVR1960).
 Tenemos la oportunidad de invocarle, al saber de su infinita gracia y de su Señorío absoluto. Un buen discípulo, aquel que reconoce el Señorío de JESUCRISTO:

  1. Sirve con todo el corazón.
  2. Procura vivir en unidad.
  3. Anhela conocer al SEÑOR.
  4. Evita vivir como un fluctuante.
  5. Demuestra madurez.
  6. Mantiene su vida en santidad.
  7. Da porque tiene vida, y no por necesidad.
  8. Ora sin cesar porque sabe que es vital.
  9. Predica con pasión para salvar, y no para controlar.
  10. Sabe que su prioridad es hacer la voluntad de DIOS.

En la epístola del apóstol Pablo a los Romanos dice: «Porque todas las cosas proceden de él, existen por él y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén» (v. 11:36. RVR1960). No va de hacer pataletas “espirituales” para que se haga lo que prefiere nuestro corazón; tiene que ver con demostrar conscientemente que Él gobierna día a día; además, va de imitar su estilo de vida.
Recordemos:  “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1ª Juan 2:6. RVR1960). Decir: “¡Señor, Señor!”; no es suficiente. La cizaña puede llamar “Señor” al SEÑOR de señores; sin embargo, nunca le conocerá, porque no es su prioridad. Quien vive el Señorío de JESUCRISTO sabe cuál es su compromiso en la tierra, y conoce lo por venir; los que son guiados por el ESPÍRITU SANTO escuchan su voz de forma nítida, no requieren ni lloran para que venga otro a sintonizar lo que ya está en el dial divino.

Previous articleEl génesis del liderazgo
Next articlePropuesta indecente
Harold Paredes Olivo
Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil