Santo remedio

0
¿Miras primero la viga en tu ojo antes de sacar la paja en el ojo ajeno? / Pinterest

Reconocer que no somos mejores nos hace mejores. Es la ley de Dios; sabia paradoja que universalmente muestra la bajeza del hombre y le recuerda la gloria de su creación y destino

“¿Quién puede afirmar: «Tengo puro el corazón; estoy limpio de pecado»?” (Proverbios 20:9).
Hay un episodio que evoco cuando leo este versículo: aquel momento cuando el Señor confronta a los acusadores de la mujer adúltera: “quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra”. En otras palabras, ¿son ustedes mejores que ella?
Hoy literalmente no lanzaríamos una piedra, pero sí una palabra hiriente, una mirada fulminante, un reproche, un silencio acusador, un “te lo dije” o un “se lo merece”. Esta desagradable actitud es impulsada por un poderoso resorte oculto en nuestra naturaleza y justificada con cualquier tipo de razonamiento.
Sin embargo, Dios, con sólo una palabra nos desarma: “¿Quién puede afirmar: «Tengo puro el corazón; estoy limpio de pecado»?”. En otras palabras, ¿miras primero la viga en tu ojo antes de sacar la paja en el ojo ajeno? Fue Mark Twain quien dijo: “el hombre es como la Luna: tiene una cara oscura que a nadie enseña”. ¿Cuánto se acercó Twain al aserto bíblico? No lo sabemos, pero asumimos que lo suficiente para arrojar luz sobre la zona oscura. Para mostrarnos que es una ilusión sentirnos mejores cuando enjuiciamos a otro.
¿Te has preguntado cuán bien nos sentimos cuando otros fracasan? Nos cuesta reconocerlo, y no es que sea en todos los casos un disfrute malicioso, sino que en el fondo comprendemos que no estamos solos; que hay otros llevando una carga similar y muchas veces más pesada que la nuestra.
Reconocer que no somos mejores nos hace mejores. Es la ley de Dios; sabia paradoja que universalmente muestra la bajeza del hombre y le recuerda la gloria de su creación y destino. Estoy seguro que el reconocimiento de una conducirá al disfrute de a la otra. Pablo dijo: “no hagan nada por orgullo o solo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad, y vean a los demás como mejores a ustedes mismos” (Filipenses 2:3. BLS). Santo remedio, diría mi abuela. Y usted, ¿qué diría?

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil