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Si no guardas plata, tampoco guardes basura

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Así como sería ilógico empeñarnos en guardar la basura en nuestra casa, de igual manera nos equivocamos al guardar dentro de nuestro corazón la basura que está ensuciando nuestra alma

Hebreos 12:14-15 (RVA 1960): “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Qué desagradable son los malos olores emitido por la basura almacenada en una casa. Y no solamente los olores, sino la invitación que tiene todo tipo de insectos rastreros que pueda haber en los alrededores: cucarachas, ratas, moscas y gusanos, entre otros, son los primeros invitados.
Basta un sólo día sin sacar la basura para que al poco tiempo comencemos a experimentar las desagradables consecuencias de nuestro olvido.
Del mismo modo nuestro corazón, que es la casa de Dios, donde habita el Espíritu Santo, se puede llenar de basura, y hasta podemos estar con una terrible apariencia y mal olor, sin siquiera darnos cuenta.
¿Cuál es la basura que contamina al alma?
La amargura, la envidia, los celos, el odio y el resentimiento son parte de esa basura que frecuentemente contamina el alma. Cuando no podemos olvidar algún hecho que nos ha sucedido y decidimos guardarlo en nuestro corazón, la descomposición de este empieza a trascender. Esto no sólo nos contamina a nosotros mismos, sino que también a los que nos rodean, quienes seguramente ven que actuamos de manera diferente.
Amados, si ustedes toman un recipiente para basura con tapa y van colocando allí dentro todo tipo de basura, y no la saca de ahí y limpia el recipiente; pasarán dos cosas:
La primera es que cada vez que al levantar la tapa no resistirá los putrefactos olores que este emite; y segundo, llegará un momento que este no resistirá más la basura y se desbordará contaminando todo a su alrededor.
Ahora imagínese que ese recipiente es su corazón.
Y usted lo va llenando día a día de todo tipo de basura, ¿qué es lo más factible que pueda ocurrir? Que usted sea un agente movil de contaminación.
Amados, cuando tengamos una bolsa de basura, lo mejor que podemos hacer es botarla inmediatamente donde corresponde.
Así como sería ilógico empeñarnos en guardar la basura en nuestra casa, de igual manera nos equivocamos al guardar dentro de nuestro corazón esos comentarios, chismes, mentiras, o palabras que nos hicieron daño y las repetimos una y otra vez en nuestra mente, les damos mucha importancia cuando son sólo una bolsa de basura que está ensuciando nuestra alma.
Dios te pide que sigas la paz y la santidad con todos, puesto que la basura es un estorbo para ti.
La “paz”, para que arregles los problemas que pudieras tener en tus relaciones interpersonales y la “santidad”, para que puedas limpiar tu casa. Recuerda que solamente viviendo en santidad veremos al Señor.
Es hora de limpiar tu casa, no te quedes con la basura que sigue contaminando tu vida, Dios quiere darte una vida abundante, para ser libre de las ataduras del pasado, el odio y la amargura.
Que tengas un excelente y bendecido día.

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