Espiritualmente no hay palabras sin consecuencias, no hay palabras dichas en broma, no existen las bromas ni los chistes en el mundo espiritual
“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).
Confesar es muy importante, porque al hacerlo damos testimonio de lo que realmente creemos. El asunto está en que cada palabra que sale de nuestra boca, es una confesión de lo que somos, y de lo que pensamos. Ahora bien, lo que confesamos con nuestra boca tiene una gran importancia, cada palabra que sale de nuestra boca tendrá consecuencias, para bien o para mal. Muchos viven enfermos, y hasta morirán antes de su tiempo por lo que confiesan con su boca, prefieren confesar el diagnóstico de los médicos, que las promesas de la Palabra de Dios.
No podemos ignorar lo siguiente: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21). Esto no es poesía como muchos “eruditos” enseñan, es una gran revelación, y si no fuera suficiente, Jesús también enseñó sobre este tema, tan importante, el Señor Jesús dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37). También dijo Jesús, “de la abundancia del corazón habla la boca”, hablamos lo que somos y lo que creemos se convierte en palabras, y después en situaciones buenas o malas que nuestras palabras atraen. Porque como dijo Jesús, de toda palabra ociosa daremos cuenta, así que espiritualmente no hay palabras sin consecuencias, no hay palabras dichas en broma, no existen las bromas ni los chistes en el mundo espiritual.
¡Dios te bendiga!!!



