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Soy un ganador, Juan Carlos Calderón

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El carácter de un líder de alto impacto se mide por la capacidad que tiene de reconocer que todos sus logros dependen de Dios

El sistema en el que vivimos constantemente demanda resaltar, sobresalir, destacar y ser referentes en algún área y exige, además, hacerse notar ahí. Es decir, ser referencia o tener autoridad ahí.
Para los líderes la competencia se divide en dos fases: la interna que tiene que ver con ser líder de sí mismo como fundamento del carácter y; la externa que tiene que ver con los elementos visibles de las acciones que resaltan sobre el común denominador.
Siempre he dicho que los líderes están hechos de una madera diferente a los seguidores, porque no se rompen o resquebrajan en medio de las adversidades y empujan hasta lograr lo que se proponen, por encima de las circunstancias. Se levantan, insisten, luchan y pelean contra todo pronóstico hasta lograrlo.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando el ímpetu de ganarlo todo y ser el mejor externamente descuida lo interno? Esa es una pregunta que quizás no es fácil de responder porque cuando te sientes externamente ganador, la sensación de victoria y la adrenalina, velan lo que realmente importa: tu relación con Dios.
¿Sabes algo? Tus victorias se pueden convertir en pequeños dioses imaginarios que compiten en tu corazón con el Dios real, ese que te formó en el vientre de tu madre y te dio vida, ese que te conoce desde siempre y te busca cada vez que es necesario hacerte volver a tierra.
Jesús a modo de pregunta hoy te podría decir mientras celebras en el podio tu medalla de oro: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué puede dar el hombre a cambio de su alma?” (Mateo 16:26).
Sin embargo, cuando ganas las batallas internas y te pones la medalla haces realidad lo que dijo el apóstol Pablo: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.
Yo mismo he estado ahí. En ese lugar de victoria y celebración tanto externa como interna y en ambas la medalla siempre debe ser de Jesús.
Líder: El carácter de un líder de alto impacto se mide por la capacidad que tiene de reconocer que todos sus logros dependen de Dios.

Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn

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