
Todo aquel que verdaderamente sigue a Jesús debe resistirse a andar en tinieblas y debe manifestar la luz de Cristo en su vida
Una de las declaraciones más esclarecedoras de Jesucristo, sobre su identidad y naturaleza fue cuando dejó claro quién era él y que señal debía acompañar a aquellos que le siguen…
Jesus dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).
Esta declaración establece por inferencia que el mundo carece de luz, y que aquel que no le conoce ni le sigue habita en las tinieblas y por tanto carece de luz en su vida, y todo aquel que verdaderamente sigue a Jesús debe resistirse a andar en tinieblas y debe manifestar la luz de Cristo en su vida.
Cristo vino para traer luz a los hombres y revelar la verdad, y a quienes le han conocido se les demanda que vivan como hijos de luz, por ello escrito está: “Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz” (Efesios 5:8).
Ante esta máxima, podemos interpretar que ser luz en medio de tinieblas es una demanda del cielo a todo seguidor de Jesús, que tiene que ver con lo que creemos, decimos, hacemos y aprobamos.
Se puede, por tanto, ser un “seguidor de Jesús” y no ser luz, lo cual significa estar en tinieblas, por ello Jesús mismo nos advierte al decirnos: “…Mira, pues que la luz que en ti hay no sea oscuridad” (Lucas 11:35).
Ante esta advertencia, tenemos que tener mucho cuidado de cómo nos conducimos, de aquello que avalamos, en lo que participamos, lo que promovemos, las cosas que defendemos y lo que enseñamos.
Las tinieblas proceden de un reino y un sistema antagónico al diseño divino, Las tinieblas son atractivas, por ello escrito está que los hombres amaron más las tinieblas que la luz, y tal elección conduce al hombre a la condenación (Juan 3:19).
Es una realidad que constantemente somos tentados por el reino de las tinieblas a caminar en sus sendas de oscuridad, por ello debemos meditar diariamente en nuestros caminos y ser prudentes, pues “…hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12).
Ser luz tiene un precio, y es no comulgar con las tinieblas; la luz disipa la oscuridad y no convive con ella.
Hoy cuando se cumple la profecía del profeta Isaías cuando dijo: “…tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones…”, también se nos demanda que nos levantemos y resplandezcamos, para lo cual debemos estar dispuestos a confrontar las tinieblas con audacia, determinación, valentía y coraje (Isaías 60:1).
Diego Ortiz
Pastor y comunicador
@ps.diegoortiz


