¿Cuánto duele un “¡te lo dije!”? Y dolía mucho más si venía de papá, mamá o abuelos. Nuestro Abba Padre dijo: “…De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17. RVR60). Antes de cometer el error aparecen los malos consejeros, aquellos que hacen creer que la advertencia es una exageración o un gran sin sentido.
Al llegar el verano, en ciertas partes del mundo, se debe tener mucha precaución, porque un golpe de calor puede matar hasta dentro del hogar; y, ¿qué ha pasado últimamente? Niños, jóvenes y ancianos han caído sin signos vitales como si nada; han fallecido por no tener en cuenta los protocolos ya anunciados con anterioridad por los medios de comunicación.
El Espíritu Santo nunca ha guardado un mensaje debajo del brazo; es decir, normalmente revela lo que ha de venir; sin embargo, se ignora el aviso, preferimos creerle al sabe nada de turno. Entonces, ¿qué debemos hacer ante un golpe de calor? “Ante un golpe de calor, es crucial actuar rápidamente para reducir la temperatura corporal y buscar ayuda médica. Lo primero es trasladar a la persona a un lugar fresco y sombreado, quitarle la ropa innecesaria, y aplicar paños fríos o mojados en la cabeza, cuello, axilas e ingles. Si está consciente, ofrecerle líquidos frescos, pero sin alcohol ni cafeína. Si los síntomas empeoran o la persona pierde el conocimiento, se debe llamar a emergencias de inmediato”. (Vía internet).
Eva escuchó de parte de Satanás: “No morirás…”. Pero DIOS dijo: “Ciertamente morirás”; ¿a quién creemos? Si vas a la playa y ves una bandera roja o negra, ¿corres para disfrutar de un mar que arde por el peligro inminente u obedeces a la autoridad presente? Es preponderante tener en cuenta lo dicho por el autor de Hebreos: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos” (Hebreos 2:2. RVR60).
El ‘idiolecto’ del mal se conoce a leguas; mas quien carece del don de discernimiento y se hace el sordo padecerá por su gran necedad. Preferiblemente, un hijo e hija con entendimiento elige escuchar que desatender las líneas rojas que se han trazado para su bien. Todo aquel que traspasa líneas rojas cae dentro de las líneas negras del tormento despiadado. Adán y Eva nos lo dejaron muy claro al ser echados del huerto del Edén; y qué decir del joven profeta de Judá (1 Reyes 13) y de Pedro (Marcos 14:72); en otras palabras, todo individuo que ignora las luces de cambio termina chocando con una gran realidad, un impacto doloroso y repentino que jamás olvidará por mantener una vida en necedad.
Cierto día, le dije a una de mis sobrinas, no le metas el dedo a la llama de la vela porque te vas a quemar; bueno, dicho y hecho, ahí pegó el grito; ¿qué cree usted que le dije? ¡Te lo dije! Era una niña (¿no midió el peligro o decidió no escuchar?); los inmaduros padecerán porque no saben escuchar ni pueden tomar en serio una Palabra de DIOS para su bien.
El Espíritu Santo nos está hablando, Mateo 24 y Apocalipsis son señales diáfanas para la humanidad; además, ha llegado la hora de prestar atención a cada evento en la tierra; y sin lugar a dudas, buscar más y más de DIOS. El descuido mata; así como lo hace un golpe de calor… ¡Te lo he dicho!



