La persona que no ha sido regenerada o no creyente va a negar su pecado, haciendo a Dios mentiroso; por el contrario el creyente acepta la responsabilidad por el pecado y lo confiesa

[dropcap]G[/dropcap]ota: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1ª Juan 1:9).
Característica del cristianismo auténtico es la confesión de pecados. Confesión es una combinación de dos vocablos griegos, homo, que significa “igual”, y lego, que significa “decir”. Significa decir lo mismo que Dios dice acerca del pecado y reconocer el punto de vista divino en relación al pecado.
Confesión. Incluye tanto el reconocimiento de pecados específicos como el reconocimiento de que el pecado requiere perdón. Como respuesta a la confesión, Dios es “fiel” y “justo”. Es “fiel” al hacer honor a sus promesas de perdonar el pecado (Jeremías 31:34). Es “justo” porque la muerte de Cristo provee la base moral para el perdón divino.
En esta primera carta Juan define la diferencia entre el creyente y el no creyente y es la confesión la que marca la diferencia entre ambos.
Valor: La persona que no ha sido regenerada o no creyente va a negar su pecado, haciendo a Dios mentiroso (1ª Juan 1:10), por el contrario el creyente acepta la responsabilidad por el pecado y lo confiesa. Esto para él es un modelo de vida, un distintivo que lo caracteriza en amor, justicia y le separa de las prácticas perversas de este mundo.
Dios le bendiga.
Ramón Tovar
Pastor y columnista
tramon63@gmail


