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Visión profética. Estad apercibidos…

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Alguien me habló y me dijo: “estad apercibidos, los tiempos son malos, la maldad se ha multiplicado, y una gran parte de tu tierra, será destruida. ¡Vengo pronto!” / Imagen generada por nuestra Redacción usando IA

Amados, no es tiempo de dormir, menos aún de pelear entre hermanos, es tiempo de reconciliarnos y pedir perdón a Dios, porque muchos hemos hecho desviar esa mirada misericordiosa del Padre

Estaba profundamente dormida, caminaba por una plaza en un lugar que no conozco, pero había un edificio que parecía el Hospital Central de Maracay.
Yo andaba con dos personas, un hombre y una mujer, y estábamos hablando del profeta Habacuc, les decía que había una característica importante en Habacuc; que sabía esperar.
De pronto vi cómo una ola que venía hacia nosotros. Yo dije que es imposible en este lugar. El agua llegó hasta donde estábamos. Estaba limpia. Luego vi una ola aún más grande que venía sobre el edificio y la gente comenzó a correr y dije: ‘mi mamá me contó este sueño’. Agarré a las dos personas de las manos y nos arrodillamos y comencé a gritar: “¡pidan perdón, pidan perdón, pidan perdón a Dios!”; y comencé a llorar y clamar de rodillas agarrada a mis amigos. La ola venía como en cámara lenta hasta que nos cubrió y nos arrastró. Mi cuerpo daba vueltas y vueltas dentro del agua y sentía que era arrastrada y una mano me agarró y me subió a un lugar. Casi no podía respirar. Cuando el agua bajó yo dije: ‘¡Dios mío, un sunami…!’.
A mi mente vinieron muchos pensamientos. Pensaba: ¿quién se salvaría? Caminé alrededor y vi una pared gigante que era como un muro en una playa y había gente nadando tranquila como si nada y comencé a ver a su alrededor, delfines, ballenas, tiburones y peces muy grandes. La gente al darse cuenta, buscaba salir, pero no podían, ya que el muro era muy alto. Cerca de la pared estaba un hombre debajo del agua y yo le extendí la mano para ayudarlo, al principio no quería, porque él no veía los monstruos gigantes a su alrededor, hasta que uno estaba muy cerca de él. Me agarró la mano y subió, y no podíamos creer lo que estábamos viendo. Era imposible que esos peces gigantes estuvieran tan cerca de la orilla. Yo le explicaba que eso era imposible, algo está pasando en las profundidades.
Me senté en la cama, no sé si dormida o despierta, a meditar sobre lo que vieron mis ojos y la posibilidad de estar viva después de lo vivido; era imposible. Alguien me habló y me dijo: “estad apercibidos, los tiempos son malos, la maldad se ha multiplicado, y una gran parte de tu tierra, será destruida. ¡Vengo pronto!”.
En ese momento volví a la realidad y me dije: ‘¡Wow estaba soñando!’.
Hace tiempo no recibo ninguna revelación, ya que el Señor me había dicho que Él estaba en silencio porque ya había hablado bastante y nadie escuchaba, y que cada profecía estaba en cumplimiento.
Mientras escribía la visión, mi mamá se despertó y pasaron unos pájaros cantando y ella dijo: “Algo va a pasar, andan los pájaros de mal agüero tan temprano”.
Amados, no es tiempo de dormir, menos aún de pelear entre hermanos, es tiempo de reconciliarnos y pedir perdón a Dios, porque muchos hemos hecho desviar esa mirada misericordiosa del Padre.
A una voz debemos alabar, en las calles, en las plazas, en los hospitales, en las cárceles.
¡Amados, se están perdiendo las almas. Somos todos responsables!

Aris Segovia
Profeta
Venezuela, 12 agosto de 2025.

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