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“Yo te llevaré a casa”

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Imagen generada por nuestra Redacción usando IA

“Obedece todo lo que Él te dice; y estarás a salvo. Cumple con todo lo que Él te ordena y aunque tengas que volar a ciegas, Él te llevará a casa”

Josué 1:5, “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
En el vuelo de la vida, muchos andan en sus jets volando confiados en sus habilidades; en sus recursos, en la seguridad que les brindan sus equipos. Pero otros andan volando a ciegas. Sin ningún tipo de seguridad ni esperanza de vida. En ese vuelo nos olvidamos de Dios y muchos llegan a darle la espalda.
Entonces Jesús hace aparición en su portentoso avión supersónico llamado “salvación” y se nos pone al lado para volar con nosotros y llevarnos sanos y salvos de nuevo a casa.
¿Cuánto jet de estos se han caído, perdido y nunca más han vuelto a casa?
Yo diría que muchos; para no entrar en detalle.
Cuenta el pastor Dante Gebel en el siguiente testimonio que: “El 31 de octubre del 2008. El piloto Jim O’NEILL de 65 años, llevaba 40 minutos de vuelo, desde que salió del aeropuerto de Escocia e iba para Inglaterra cuando perdió la vista; estaba solo y sufrió una apoplejía.
Eso era literalmente volar a ciegas.
Al hombre le dio un derrame cerebral que le ocasionó la pérdida de la vista por completo a 1.600 Mts de altura.
Entonces buscó a tientas la radio, hizo una llamada de emergencia a la torre de control. Los controladores aéreos contactaron de inmediato al teniente coronel de la Fuerza Real Aérea Británica, Paul Gerard. Y este salió de inmediato en su jet a su búsqueda.
Gerard voló a unos 50 Mts de O’NEILL y empezó a guiarlo para que pudiera aterrizar. Se le puso al lado y lo escoltaba.
Le dice: “¿Sr. O’NEILL puede usted ver algo de la pista?”.
– Negativo señor, negativo. Respondía O’NEILL.
O sea que O’NEILL tenía que aterrizar el avión literalmente con la fe. No con la vista.
Entonces el avión tocaba la pista y volvía a elevarse. Lo mismo pasó en el 2º intento; así en el 3º Gerard le decía: lo está haciendo bien, siga intentándolo. Mantenga la nariz apuntando hacia el suelo por favor.
– Usted debería visualizar la pista. ¿No tiene una imagen visual de la pista de aterrizaje, algo?…
– Negativo señor, negativo. realmente lo siento; pero no puedo ver. Le repetía O’NEILL.
Y Gerard le respondía:
– No hay problema, lo está haciendo muy bien.
O’NEILL le dice: Sólo confírmeme que estoy en un vector, con el campo de la aviación.
Y le contesta Gerard: siga descendiendo, siga que está llegando.
Apuntada la nariz hacía la pista de aterrizaje. ¿Ve la pista, aunque sea un poco?
– No señor estoy ciego, repito, estoy ciego.
– No veo ni siquiera los controles del avión…
– Okey lo haremos juntos, le dice Gerard.
– Obedezca y estará a salvo. Usted haga todo lo yo le diga. Confíe en mí y yo lo llevaré a casa.
Lo intentó 8 veces. Y a la octava vez el piloto ciego realizó un aterrizaje casi perfecto.
Y lo bajaron en silla de ruedas del avión.
Un periodista luego entrevista a Gerard. Y le pregunta: ¿De veras usted pensaba que O’NEILL, tenía la oportunidad de aterrizar ese avión?
Gerard le mira a los ojos y le responde: “Yo sabía que era dificilísimo. Y que las probabilidades las tenía todas en contra. Pero tenía algo a favor. Estaba ciego, y ciego sólo le quedaba obedecer al pie de la letra lo que yo le decía.
Y si lo hacía podía salvar su Vida como lo hizo”.
Por tal razón te aconsejo: Ya no pelees más contra lo que Dios te manda a hacer, vas a perder. No conocemos al primero que le haya torcido el brazo a Dios. Obedece a siegas al Señor tu Dios.
Te aconsejo y es el mismo consejo que Paul Gerard le dio a Jin O’NEILL: “Obedece todo lo que Él te dice; y estarás a salvo. Cumple con todo lo que Él te ordena y aunque tengas que volar a ciegas, Él te llevará a casa”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.

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