
Bíblicamente, “declarar” es esgrimir una Verdad para revelarla o para usarla como escudo contra las mentiras del diablo
“Para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo” (Mateo 13:35).
El concepto de declarar es diferente a profetizar, nadie puede profetizar por su propia inspiración, porque la Palabra dice: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:21).
Ahora bien, las palabras y sus significados suelen cambiar con el tiempo, por las costumbres de los pueblos. Pero bíblicamente, “declarar” es esgrimir una Verdad para revelarla o para usarla como escudo contra las mentiras del diablo. En nuestro texto inicial, tenemos un ejemplo de que el Señor Jesús usó las parábolas, para “declarar” misterios a sus discípulos.
También tenemos un ejemplo de cómo declarar y usar la Palabra de Dios como una espada, para destruir las mentiras del diablo, en el siguiente texto: “Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lucas 4:8). Hay una campaña del diablo en contra de declarar, con la intención de desarmar al pueblo de Dios, ¿porqué de qué manera nos defenderíamos del diablo, si no usamos la Palabra como espada, declarando la Verdad de Dios, para dejar sin efecto las mentiras del maligno?
Podemos declarar las promesas de Dios, como una confirmación de que son nuestra esperanza, y que son nuestras, y no es una profecía, sino declarar nuestra confianza en las promesas de Dios. Esto es tan importante, que si no declaramos o confesamos, con nuestra boca que creemos Cristo, no seremos salvos. Porque nuestras palabras, son como documentos en el mundo espiritual, no se las lleva el viento, sino que quedará registrado. “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). Con la boca se confiesa para salvación, porque de esa manera manifestamos, delante de Dios y de las tinieblas, nuestra decisión, nuestro libre albedrío, y nuestras palabras quedarán escritas en el libro de la vida.
Declara por fe las promesas, y la verdad de Dios, entendiendo que no estás profetizando, sino confesando, creyendo, y esperando lo que creemos que Dios nos ha concedido en Cristo.
¡Dios te bendiga!!!


