Somos enseñados contra el pecado, pero nada se habla sobre lo pecaminoso, que realmente no es pecado, pero si es una traba para una mayor comunión con Dios y nos roba poder y autoridad de Dios
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).
Normalmente somos enseñados contra el pecado, pero nada se habla sobre lo pecaminoso, que realmente no es pecado, pero si es una traba para una mayor comunión con Dios, y nos roba poder y autoridad de Dios. Pablo en la carta a los hebreos, dice: “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”, hace diferencia entre el pecado y “todo peso”. El pecado ya sabemos que es, pero cuando habla del “peso”, nos habla de algo que, junto con el pecado, nos impide “correr libremente” la carrera de la fe. Es aquí donde entra el asunto de la contaminación, tema que fue de suma importancia para el pueblo de Israel y también tratado en el Nuevo Testamento, pero prácticamente ignorado por la iglesia actual.
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). ¿Qué es la amistad con el mundo? La amistad con mundo no es cometer pecados, sino ser copartícipes de las cosas que en el mundo hay, es estar conformado a lo que el mundo es. La amistad con el mundo es tener metas en este mundo, seguir la corriente de la moda, pensamiento, y música. No estoy exagerando, es la verdad, aunque el doble filo me corte a mi también.
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1ª Juan 2:16). De todo lo que hay en el mundo, absolutamente nada es de Dios, lo dice la Palabra de Dios. Nosotros no somos del mundo, pero como vivimos en el mundo, tenemos permitido tocar lo necesario para nuestra existencia. Pero cada triunfo en un mundo que es enemigo de Dios, Santiago lo enseña como una infidelidad, es algo de que nos enorgullecemos y que activa los celos de Dios, ¿Recuerda que nuestro Dios es celoso y nos cela? Realmente esta contaminación no hará que los cristianos se pierdan, pero sí les roba todo el poder sobrenatural de Dios.
Hoy en la iglesia no se llama a nadie “mundano”, tampoco se habla de mundanalidad, porque el mundo se ha colado dentro, y ya todo eso es normal. Pero la Biblia está llena de textos que nos dicen que debemos salir del mundo y están siendo ignorados, pero por esa Palabra seremos juzgados, nuestros conceptos y razonamientos, no tendrán cabida en ese juicio, solamente la Palabra de Dios.
¡Dios te bendiga!!!



