Cuando las cosas en tu vida no se vean bien, cuando estés rodeado de problemas, enfoca tu mirada arriba, en el cielo, porque nuestro socorro viene del Señor
Colosenses 3:2-3 (NTV): “Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios”.
Realmente hoy hay muchos cabizbajos por la situación de vida que están pasando. Que si le quitaron el subsidio de la gasolina, que el dólar no para de subir, qué los bonos y el sueldo no les alcanzan para la canasta básica, etc., etc.
Y su mirada lo menos que está enfocada es en las cosas del cielo.
La palabra de Dios nos enseña que nuestra mirada debe estar puesta en las cosas del cielo; ya que de allí viene nuestro socorro.
En la siguiente historia “se cuenta de una anciana creyente que, a pesar de las dificultades con las que tropezaba en la vida, siempre se le veía sonreír.
Por el contrario, había otra en el mismo pueblo que sólo veía el lado negativo de las cosas.
Un día su amiga la invitó para que la acompañase a casa de la ancianita. Esta vivía en el quinto piso de un edificio de apariencia nada agradable.
¡Qué oscuro y sucio está esto! – Dijo la pesimista, nada más al pisar la escalera.
Cierto, pero más arriba es mejor. – Contestó la amiga.
Por fin llegaron a la habitación de la anciana a la que encontraron acostada en una sencilla cama rodeada, eso sí, de tal limpieza que uno no podía menos que encontrarse bien en medio de aquel ambiente.
Con todo, no podía faltar el comentario de la pesimista:
¿Y no le molesta a usted vivir en esta casa y encontrarse como se encuentra?
Bueno. – Contestó la anciana. – Sería así si sólo mirase aquí abajo, pero más arriba es mucho mejor”.
Nuestra perspectiva acerca de la vida cambia cuando ponemos nuestra mirada más arriba, en las cosas del cielo, porque nuestra verdadera vida está escondida en Dios.
En muchas ocasiones solamente nos enfocamos en lo terrenal, en lo pasajero y olvidamos que en esta tierra solamente somos peregrinos y extranjeros; estamos de paso y todo lo que vivimos nos ayuda a formar nuestro carácter, nos moldea para ir pareciéndonos más a Jesús.
Cuando las cosas en tu vida no se vean bien, cuando estés rodeado de problemas, enfoca tu mirada arriba, en el cielo, porque, además de no pertenecer a este mundo, nuestro socorro viene del Señor.
“Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:2. RVR1960).
Pon tu mirada en las cosas de arriba, piensa en las cosas del cielo y tu perspectiva de la vida cambiará por completo.
Que tengas un excelente y bendecido día.



