Hay muchos seguidores de Jesús que dan mayor importancia a la apariencia que a la esencia
La orquesta de esta famosa película estaba integrada por ocho miembros quienes en un intento por hacer que los pasajeros no perdieran la calma ni la esperanza nunca dejaron de tocar. Por encima de la triste realidad que se avecinaba, ellos querían presentar una fachada tranquila. Querían transmitir una sensación de normalidad que no era real.
Ese fue el caso del rey Saúl, quien después de haber desobedecido a Dios, en vez de reconocer su error y humillarse ante Dios, dio más importancia a la apariencia que al fondo. Cuando el profeta Samuel lo amonesta duramente la respuesta de Saúl impresiona por lo exageradamente vanidosa: —¡Está bien, he pecado! Pero por favor, regresa conmigo. Muéstrame algo de respeto frente a los líderes y frente al pueblo de Israel.
Esta actitud del rey Saúl se sigue repitiendo en la actualidad. Hay muchos seguidores de Jesús que dan mayor importancia a la apariencia que a la esencia. Jamás se debe olvidar lo que Dios dijo a Samuel: el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEÑOR mira el corazón.
Dios te bendiga.



