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Oración mata tentación

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Imagen generada por IA / Freepik

Nuestras posibilidades de vencer son directamente proporcionales a la vida de oración. Cuando un cristiano ora, de hecho, está declarándole la guerra al diablo

Es absolutamente necesario que no olvidemos que el Señor nos enseñó la estrategia fundamental para no salir derrotados cuando somos tentados. Con mucha claridad la Biblia nos enseña que cuando usemos las armas adecuadas siempre obtendremos la victoria. Pero es muy importante que sepamos que si no hay disciplina devocional de oración no puede haber victoria contra la tentación: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Marcos 10:34).
Cuando Jesús incorpora el hecho de la tentación en el Padrenuestro, quiere que roguemos al Padre que nos libre, no de la tentación como sistema, porque eso no es posible, sino que nos guarde de pecar durante el proceso de la tentación. Nuestras posibilidades de vencer son directamente proporcionales a la vida de oración.
Un cristiano responsable tiene que poner en el presupuesto de su vida la ocurrencia de la tentación. Si hay una debilidad crónica en un área de nuestra vida que nos ha producido caídas recurrentes, el Padrenuestro de Jesús nos recuerda que hay que traer esa carga a la presencia de Dios en el altar devocional para llenarnos de su poder. Cuando un cristiano ora, de hecho, está declarándole la guerra al diablo.
Debemos entregarle a Dios, mediante un acto consciente de nuestra voluntad todas las áreas de nuestra vida. Si no lo hacemos estamos permitiendo que nuestro enemigo establezca ventajas sobre nosotros. ¡No se lo permitas!

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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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