Ponle pies y camino a tu fe creyendo que ya lo tienes
Proverbios 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”.
Cada día enfrentamos desafíos y retos que en muchos casos nos atemorizan y dan miedo.
Para ello necesitamos de la fe y de la confianza en Dios, necesaria para dar el salto de fe. En el libro de Hebreos capítulo 11:1, habla de esta fe que se traduce en confianza en Dios; en quien se logrará o alcanzará el objetivo esperado.
Para muchos este versículo es locura. Y es que la lógica de Dios es locura para el hombre.
Tal vez hoy estás a punto de tomar una decisión, empezar un negocio o decir tu proyecto a alguien. Si ya lo haz consultado con Dios y Él te ha dado la aprobación. Entonces ten toda la confianza en Él y da “el salto de fe”.
Ponle pies y camino a tu fe creyendo que ya lo tienes.
Cuenta la Sra. Kimya Loder que: “Mientras me preparaba para lanzarme en una tirolina desde el punto más alto de una selva en la isla de Santa Lucía, en El Caribe, temblaba de miedo. Segundos antes de saltar de la plataforma, pensé en todo lo que podría salir mal. Pero reuní todo el coraje posible y salté. Me deslicé entre los frondosos árboles con mi cabello volando con el viento y mi preocupación desapareciendo lentamente. Mientras la gravedad me movía, pude ver más claramente la plataforma y, tras parar con suavidad, supe que había llegado sin problemas”.
Tal vez te sientas hoy como la Sra.Kimya Loder antes de saltar.
Con temores, dudas y evaluando las posibles fallas. Pero si ya haz orado al Padre celestial y Él te ha dado la aprobación, sigue confiando y creyendo.
Las Escrituras nos dicen que confiemos en Él y no nos apoyemos en nuestra propia prudencia (Proverbios 3:5) cuando tenemos dudas e incertidumbres. Si nuestra mente se llena de temor y cuestionamientos, los caminos pueden volverse más oscuros y distorsionados. Pero en cuanto decidamos dar un paso de fe y someter nuestro camino a Dios, Él «enderezará [nuestras] veredas» (v. 6). Pasando tiempo en las Escrituras y la oración aprendemos quién es Dios y nos volveremos más confiados al dar esos saltos de fe.
Podemos encontrar libertad y calma aun en los desafíos de la vida cuando nos aferramos al Señor y dejamos que nos guíe.
Oremos así:
“Padre celestial, ayúdame a confiarte mi vida”.
Que tengas un excelente y bendecido día.



