¿Qué nombre te describe? Julio Reyes

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Tenemos por costumbre cambiarles el nombre a las personas y ponerle apodos. Somos expertos en esa materia. Con eso describimos a la persona y la marcamos

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Rut 1:20, “Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso”.
Nosotros los venezolanos tenemos por costumbre cambiarles el nombre a las personas y ponerle apodos. Somos expertos en esa materia. Con eso describimos a la persona y la marcamos. Conozco de una familia muy cercana que a su pequeño y último niño le decían: “Tontin”.
Le llamaban así y era por puro cariño. Y, por supuesto, el niño respondía a ese apodo. Ellos desconocían que lo estaban marcando con ese apodo. El niño se caracterizaba por ser: tonto, soso, bobo, etc., etc.
Dios me dio la oportunidad de hablar con su papá y aclararle por la Palabra de Dios que no siguieran marcándole o atándole de esa manera.
La Biblia dice: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.
Conozco de otra familia también muy cercana que a la última hija la llaman: “La tóxica”, porque por un tiempo fue así. El hogar vivía siempre en un conflicto por causa de ella. Pero hoy por hoy ella le sirve al Señor y su vida y la vida en este hogar cambió.
A Noemí le pasó un caso parecido. El esposo de ella mudó a su familia a Moab, donde luego él y sus dos hijos murieron. Muchos años después, Noemí volvió a Belén con las manos vacías, excepto por su nuera, Rut. La gente que le conocía estaba conmocionada, y preguntó: «¿No es esta Noemí?» (Rut 1:19). Ella pidió que no usaran ese nombre, que significa «placentera». En cambio, debían llamarla «mara», que significa «amarga», porque «me fui llena, pero el Señor me ha vuelto con las manos vacías» (vv. 20-21).
¿Es posible que te llames amargo, toxica o Tontin?
Los amigos, la familia o una salud deteriorada te han desilusionado. Merecías algo mejor. Pero no lo obtuviste. Ahora, te sientes amargado(a).
Fíjate en el caso de Noemí. Ella volvió a Belén amargada, pero volvió. Tú también puedes volver a casa. Ven a Jesús, el descendiente de Rut, nacido en Belén. Descansa en su amor. Belén es casa de pan. Vuélvete a Jesús donde el hambriento halla pan y el sediento agua viva.
Con el tiempo, Dios reemplazó la amargura de Noemí con la plenitud gozosa de su plan perfecto (Rut 4:13-22). También puede reemplazar tu amargura. Vuelve a casa con Él.
Que tengas un excelente y bendecido día.

Julio Reyes
Pastor

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