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Señor: Necesito estar contigo

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Si alguien llama no lo hace solamente porque quiere que lo escuchen, sino porque quiere disfrutar de la compañía de aquel a quien llama / Imagen generada por nuestra Redacción usando IA de Freepik

Es necesario que nuestra oración respete la prioridad de buscar a la persona de Dios, más por lo que Él es, que por lo que pueda darnos 

En el análisis de la oración sigamos con el verbo buscar: Cuando revisamos la Palabra de Dios, encontramos que buscar, en materia de oración, tiene una connotación intensamente espiritual que está referida al acercamiento voluntario que debemos tener para con Dios con el fin de llenarnos de Él. Veamos: “Buscad a Dios mientras pueda ser hallado…” en Isaías 55:6, es un pasaje donde el sentido dominante tiene que ver con procurar, esforzarse, solicitar y tratar de obtener una bendición de Dios.
De igual manera cuando Jesús habla de “..mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas serán añadidas” en Mateo 6:33, está anteponiendo todo el universo de bendiciones espirituales a nuestra disposición por encima y antes de “todas estas cosas” representadas por el comer, el beber o el vestir. Así que, es necesario que nuestra oración respete la prioridad de buscar a la persona de Dios, más por lo que Él es, que por lo que pueda darnos.
Finalmente revisemos el verbo llamar: Esta palabra sencilla, que forma parte del vocabulario ordinario de la vida, tiene, no obstante, un valor supremo en la mente de Jesús.  Significa “golpear una puerta”.  El espíritu del pasaje es que si alguien llama no lo hace solamente porque quiere que lo escuchen, sino porque quiere disfrutar de la compañía de aquel a quien llama. Sería como decir: “Señor, vine a visitarte porque necesito estar contigo”.

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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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