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A la carne no le agrada orar

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Siempre que oramos estamos remontando la cuesta de nuestra propia humanidad / Freepik

Orar es una decisión. Es necesario esforzarse porque la práctica de la oración está reñida con la naturaleza humana

La práctica de la oración tienes varios lados, uno de ellos es el contenido en sí; otro es la forma corporal que tanto preocupa a la gente; otro es el tiempo de duración y otro, la frecuencia de la plegaria. No obstante, todo eso está supeditado a una variable de capital importancia y es la de esforzarse para orar. Por eso hemos repetido y lo haremos hasta la saciedad que orar es una decisión. Es necesario esforzarse porque la práctica de la oración está reñida con la naturaleza humana. Siempre que oramos estamos remontando la cuesta de nuestra propia humanidad. Nosotros vivimos huyendo de Dios y para eso usamos el trabajo, los estudios, las diversiones y hasta la religión que se caracteriza por falta de oración.
No tiene sentido que le pidamos a Dios que nos ayude a esforzarnos, porque Él respeta nuestra voluntad. Usted le puede pedir al Señor que lo ayude porque va a presentar un examen; pero le aseguro que el Señor NO va a estudiar por usted. Ahora bien, ¿cómo podemos poner, en términos sencillos, eso de esforzarnos? Bueno, tome decisiones razonables y respételas. Por ejemplo: Prométase que en una fecha determinada usted va a dedicar 15 minutos diarios a la oración. Tenga en cuenta que eso no es para beneficiar a Dios (Él no necesita eso). ¡Se lo está prometiendo a usted mismo! Ubique esa devoción en el mejor momento de sus veinticuatro horas.

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Néstor Alejandro Blanco
Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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