Aflicciones vendrán, pero no estaremos solos, y de todas ellas nos librará el Señor, es su promesa
“Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:1-2).
De acuerdo a nuestras expectativas del futuro, así será nuestra actitud, y también nuestra fortaleza o debilidad. Para las buenas noticias y bendiciones, no hace falta ninguna preparación especial y gracias a Dios que vendrán esos días especiales. Pero también con seguridad vendrán los días malos, y para esos días sí que necesitamos estar preparados, y estar prevenidos y preparados, dependerá nuestra victoria o derrota.
Estar preparados es nuestra mejor defensa, así lo escribió Pedro: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (1ª Pedro 4:1). “Armaos del mismo pensamiento”, nos indica que es una fortaleza de Dios en nuestra mente, que nos pondrá en pie de guerra y no a lloriquear como niños. Porque sabemos como dice Eclesiastés, que en este mundo un mismo acontecimiento ocurre al rico y al pobre, al justo y al impío.
Dios nos advierte que vendrán días malos, pero no estaremos solos, dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”. Aflicciones vendrán, pero no estaremos solos, y de todas ellas nos librará el Señor, es su promesa. Confiamos en que el Señor no permitirá que llevemos más carga de la que podemos llevar.
¡Dios te bendiga!!!



