Esa vida de oración convirtió a un pagano enemigo del pueblo de Dios en un instrumento para que el glorioso Evangelio de Cristo afectara a todo el mundo gentil
CORNELIO, un centurión romano, fue un invasor pagano en el Israel del primer siglo. Era de esperarse que fuera un enemigo malvado, pero, asombrosamente, la Biblia dice que “oraba a Dios siempre”. No sabemos cómo, cuándo, ni dónde ocurrió su conversión; lo que la Biblia nos informa es que “oraba” y esa vida de oración convirtió a un pagano enemigo del pueblo de Dios en un instrumento para que el glorioso Evangelio de Cristo afectara a todo el mundo gentil.
El encuentro de Pedro con Cornelio sirvió para que al apóstol le fuese revelada una verdad que él mismo desconocía: ¡La salvación es para todos los hombres y no sólo para los judíos! ¿No le parece maravilloso eso? El gran apóstol Pedro vio con sus propios ojos cómo el Espíritu Santo cayó sobre un grupo de “odiosos gentiles” que Cornelio había reunido.



