Ser santo es ser apartado del pecado y la impureza, para estar consagrado a Dios

Gota: “Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1ª Pedro 1:16).
Sed santos… Esto es eco de lo que se enseña el Antiguo Testamento y también el Señor Jesús (Mateo 5:48). Ser santo es ser apartado del pecado y la impureza, para estar consagrado a Dios. La perfección moral absoluta de Dios, cuya vista es demasiado pura para mirar al pecado con indulgencia (Habacuc 1:13), debe motivar a los suyos a esforzarse para alcanzar la pureza moral.
No se puede servir al Señor a menos que hayamos sido separados o apartados. En la Biblia esto significa ser dedicado o apartado para un fin específico.
En el libro de Levíticos 20:26, el Señor dijo: “Seréis para mí santos, porque yo, el Señor, soy santo y os he apartado de los demás pueblos para que seáis míos”. De todas las naciones del mundo Dios tomó a Israel y la apartó para su gloria.
En la versión griega del Antiguo Testamento, la palabra santo se refiere a una separación completa. El apóstol Pablo una vez que tuvo su encuentro con Cristo en el camino a Damasco, fue apartado, separado de las tradiciones judías para afirmar que era un apartado para el evangelio de Dios.
Valor: ¿Está usted apartado plenamente de su vida anterior?
Dios le bendiga.
Ramón Tovar
Pastor y columnista
tramon63@gmail.com




