lunes, junio 8, 2026
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Los ministros de Satanás

Después de una investigación exhaustiva en las iglesias evangélicas esparcidas en Venezuela, me encontré que en ellas se enseñaban y practicaban doctrinas diversas y extrañas ajenas a la Biblia

En el libro de 2ª de Corintios, capítulo 11, versículos 3,4,13,14,15; la Palabra de Dios establece:
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos (mentes, pensamientos) sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis. Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”
Y en la carta a la Iglesia de Éfeso en el capítulo 6:12, dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
En Apocalipsis 12, versículos 7 al 9, dice: “…después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.
Todos estos pasajes de la Biblia nos muestran con meridiana claridad que hay un mundo espiritual sobrenatural totalmente controlado por el diablo y sus ángeles, completamente opuesto al mundo espiritual sobrenatural del Dios vivo, verdadero, Todopoderoso, con sus millones de millones de ángeles que le sirven y que están permanentemente enfrentados el uno con el otro por el tesoro más valioso que es el ser humano en la tierra, ya que el propósito del Señor es redimir a la humanidad del poder del pecado, de la maldad y de la potestad de Satanás y librarlos de la condenación eterna, del juicio final y del lago que arde con fuego y azufre para llevarlos a vivir con Él en gloria por toda la eternidad.
Satanás es un ser personal y espiritual que se ha rebelado contra Dios y lidera el reino espiritual compuesto por poderes demoníacos. Estos se oponen al propósito de Dios a través de varias “estrategias” diseñadas para mantener a los hombres y mujeres fuera del reino de Dios.
Las enseñanzas del Nuevo Testamento en relación a Satanás y los demonios están más desarrolladas que en el Antiguo Testamento. Satanás (también referido como Beelzebú), es presentado como el gobernante del reino de la oscuridad, con poderes demoníacos en sumisión a él (ver Mateo 9:34, 12:24, Marcos 3:22, y Lucas 11:15, donde se menciona como “el príncipe de los demonios”; cp.).
También Juan 12:31; 14:30, 16:11, donde se presenta como el “príncipe de este mundo”. Estos poderes demoníacos son nombrados de distintas maneras en el Nuevo Testamento como “demonios”, “espíritus”, “espíritus malvados”, “espíritus inmundos” y “espíritus engañosos”. El Nuevo Testamento también usa el término “principados y potestades” que hace más clara referencia a seres personales y espirituales que buscan cumplir los propósitos de Satanás en el mundo.
El Nuevo Testamento enseña que Satanás y sus seguidores han sido y serán derrotados a través de cuatro eventos específicos. En primer lugar, fueron derrotados en la tentación de Jesús (Mateo 4:1-11, Marcos 1:12-13, Lucas 4:1-13).
Cuando Jesús venció las tentaciones al citar la Palabra de Dios, mantuvo su condición de no pecador y continuó caminando en obediencia a su Padre celestial. Por su obediencia al enfrentar la tentación, fue calificado para poder ofrecerse a sí mismo en la cruz como un sacrificio por los pecados de la humanidad.
En el segundo evento, Jesús derrotó a Satanás y a sus seguidores cuando proclamó el evangelio del reino y permitió a hombres y mujeres seguirle y vivir sus vidas sometidas al reino de Dios al obedecer sus enseñanzas.
En el tercer evento, Satanás y sus seguidores fueron derrotados definitivamente en la cruz y en la tumba vacía. De acuerdo con Colosenses 2:13-14, Dios “…perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándole en la cruz”. “Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él” (v.15).
En cuarto lugar, el pueblo de Dios posee una esperanza viva y expectante: que el Reino de Dios vendrá completamente en un tiempo futuro, y el reino oscuro de Satanás será derrotado completamente. Tal y como Pablo escribió a la iglesia de Roma, “y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes” (Romanos 16:20). (Thomas Sappington).
El hecho de que Satanás y sus seguidores hayan sido derrotados definitivamente no impide que durante estos tiempos ellos continúen oponiéndose a la voluntad de Dios y sus propósitos en el mundo. Su principal preocupación es evitar que los hombres y las mujeres respondan a la proclamación del evangelio poniendo su fe en Cristo. Satanás es muy consciente del hecho que, si las personas ponen su fe en Cristo, inmediatamente serán salvos “…del dominio de las tinieblas” y trasladados “…al reino de Su Hijo amado” (Colosenses 1:13; cp. Hechos 26:18).
De hecho, en 2ª Corintios 4:4 el apóstol Pablo escribe: “en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios”.
Dado el hecho que Satanás y las fuerzas espirituales que están bajo su autoridad priorizan la oposición a los esfuerzos por el evangelismo fructífero por parte de la Iglesia, no hay ninguna duda que los cristianos debemos cuidar la proclamación del evangelio como un punto crítico del conflicto espiritual. Sin embargo, la oposición de Satanás no termina aquí.
Él también está comprometido a oponerse al crecimiento espiritual y ministerial de las personas que ponen su fe en Cristo. En 2ª Corintios 2:11 (Thomas Sappington).
La Biblia le asigna tantos y variados nombres a “Lucero”, ese querubín grande protector que se rebeló contra Dios (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28-19) y recibe distintos nombres o calificativos de acuerdo al trabajo u operación maligna que realiza, a saber:
1. Engañador (Génesis 3:13; Hechos 8:9-11; 2ª Corintios11:3; 1ª Timoteo 2:14; Apocalipsis 12:9; 13:14; 18:23; 19:20; 20:3,10.
2. Padre de mentira (Juan 8:44)
3. Ladrón (Juan 10:10)
4. Príncipe de este mundo (Juan 12:31)
5. Tentador (Mateo 4:3; Lucas 4:2; 1ª Tesalonicenses 3:5)
6. Dios de este siglo (2ª Corintios 4:6)
7. León rugiente (1ª Pedro 5:8)
8. Dragón (Apocalipsis 12:9; 20:2)
9. Serpiente antigua (Apocalipsis 12:9; 20:2)
10. Astuto (Génesis 3:1; 2ª Corintios 11:3).

Lo que nos ha quedado claro y no hay lugar a ninguna duda, que Satanás y su ejército de seres angelicales con diferentes jerarquías, son seres espirituales incorpóreos (intangible, inmaterial, invisible); es decir, que no poseen cuerpo físico como nosotros. En el evangelio de Lucas en el capítulo 24, versículo 39, el Señor Jesucristo lo explicó de una manera muy clara cuando le dijo a sus discípulos: “Un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo”.
Lo que evidencia perfectamente que esos seres angelicales del reino de las tinieblas, para poder operar en la tierra con su poder maligno necesitan seres humanos que le sirvan y se sometan a su voluntad.
Es precisamente lo que enseña el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo que los llama ministros de Satanás, que habían entrado a la iglesia de los Corintios y estaban predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, y eran falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
En el libro de los Hechos en el capítulo 20, versículos 17, 28, 29,30; el apóstol Pablo sostuvo una reunión con todos los ancianos de la iglesia de Éfeso y bajo la revelación del Espíritu Santo les dijo: Por tanto, mirad por vosotros mismos, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor la cual Él ganó con su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
Eran ministros del Señor y puestos por obispos para apacentar la iglesia del Señor Jesucristo, pero luego fueron seducidos y engañados por el diablo y dejaron entrar a los lobos rapaces, no defendieron ni protegieron el rebaño, siguieron el ejemplo del apóstol Judas Iscariote quien ejercía su ministerio con los otros apóstoles, pero desde afuera era monitoreado por Satanás hasta que finalmente se apoderó y entró en él (Juan 13:27), y luego está el otro grupo que está dentro de la iglesia y están esperando el momento propicio que el diablo les dé las ordenes de levantarse y comienzan a enseñar doctrinas ajenas a la Biblia y logran conquistar, seducir y arrastrar a los discípulos de la iglesia.
En los inicios de la iglesia en Jerusalén se presentó un caso emblemático de una pareja matrimonial de nombre Ananías y Safira, donde aparece una acción directa de Satanás por medio de la codicia hacia el dinero y esto trajo como consecuencia la muerte de ambos donde queda evidenciado el juicio del Señor y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron esas cosas (Hechos 5:1-11). La operación de las tinieblas siguió su operación, pero ahora en la iglesia de Samaria donde un mago llamado Simón creyó el mensaje del evangelio y fue bautizado; sin embargo, no había nacido de nuevo ni tampoco fue liberado del poder diabólico que lo controlaba y cuando llegaron los apóstoles Pedro y Juan que le imponían las manos a los creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo, este falso creyente seducido por la influencia de tinieblas les ofreció dinero para que les dieran a él ese poder; precisamente allí nació lo que se conoce como la “Simonía”, cuyo significado es: “Compra o venta de cosas espirituales o temporales” (Hechos 8:12-19).
Durante la edad media, el papa León X (1513-1521) creó las indulgencias que era una forma de obtener el perdón de los pecados en la Iglesia Católica y a la vez para recaudar dinero para la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma y hoy en día hay iglesias evangélicas o cristianas en cualquier lugar del mundo donde Ministros y Ministerios practican la Simonía y la venta de indulgencias, ofreciendo toda clase de milagros, sanidades, ministerios etc., siendo manipulados por Satanás y sus ángeles.
En la Iglesia de Antioquía llegaron unos judíos creyentes de la Iglesia de Jerusalén donde pastoreaban los apóstoles Jacobo, Pedro y Juan, con la doctrina de la circuncisión diciéndoles a los creyentes “Si ustedes no se circuncidan según la costumbre de la ley, no pueden ser salvos” (Hechos 15:1). Esta situación generó una discusión y contienda no pequeña con Pablo y Bernabé, que se vieron obligados a viajar a Jerusalén para tratar este problema doctrinal con los otros apóstoles, ancianos y la iglesia, pero se llevaron la gran sorpresa ya que se levantaron unos judíos de la secta de los fariseos diciendo: “Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden toda la ley de Moisés” (Hechos 15:3-32).
Definitivamente estaba operando un espíritu contrario al Espíritu Santo y a la doctrina de la Gracia, en este grupo de fariseos se evidenció que no eran convertidos y lo que hacían era trastornar la fe de los creyentes, pero me llama poderosamente la atención que los apóstoles que eran los responsables de la iglesia, no habían corregido ese error doctrinal y tenían una gran mezcla entre Gracia y la ley de Moisés, y el problema fue que eso avanzó hacia la iglesia de los Gálatas, confundiendo al apóstol Pedro y a Bernabé. Han pasado los siglos desde que ocurrió esa situación y hoy en cualquier lugar se encuentran los llamados judaizantes con diferentes y variadas enseñanzas ajenas a la palabra de Dios.
En las iglesias de Roma, las divisiones que surgieron por la comida y los días de semana, los que, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios; en las iglesias de Corinto, las profundas divisiones en el liderazgo, los que rechazaban el ministerio apostólico de Pablo, las iglesias que se dividían por dejarse crecer el cabello y las que se lo cortaban, las que usaban el velo y las que no lo usaban, esta práctica permanece hasta el día de hoy. La confusión con los dones espirituales, los que negaban la resurrección del Señor Jesús, los que negociaban, falsificando la Palabra de Dios. En las iglesias de Éfeso, la astucia de los hombres para engañar, los que daban lugar al diablo, los que engañaban con palabras vanas, los que practicaban las obras infructuosas de las tinieblas.
En las iglesias de Filipo, los llamados perros, los mutiladores del cuerpo, los malos obreros, los enemigos de la cruz de Cristo. En las iglesias de Colosas, los que engañaban con palabras persuasivas, los que engañaban con filosofías y huecas sutilezas, los que practicaban el culto a los ángeles o seres espirituales, los que no se sujetaban a la cabeza de la iglesia que es Cristo el Señor.
En las iglesias de Tesalónica, los que practicaban un evangelio sólo de palabras sin la unción y el poder del Espíritu Santo, los que ministraban la Palabra de Dios con error e impureza, los apóstoles y ministros que no eran aprobados por Dios, los hombres perversos y malos. En la primera y segunda epístola de Timoteo, los que enseñaban diferentes doctrinas y prestaban atención a fábulas y genealogías, los que escuchaban a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, los que se enriquecían en las iglesias, la falsamente llamada ciencia, los ministros que se enredaban en los negocios de la vida, los que no luchaban o trabajaban en la obra legítimamente, el perfil de los ministros y creyentes para los postreros días.
En la epístola a Tito, los que no retenían la palabra fiel tal como había sido enseñada, los contumaces, habladores de vanidades y engañadores, los que profesaban conocer a Dios, los que enseñaban fábulas y mandamientos de hombres, los que no renunciaban a la impiedad y a los deseos mundanos, los que causaban divisiones. En la carta de los Hebreos, los que se dejaban llevar por doctrinas extrañas, los que recayeron, los que mezclaban el Nuevo Pacto con la Ley. En la epístola de Santiago, los que enseñaban que la tentación a pecar viene de parte de Dios, los que se hacían maestros, asimismo, los que se hacían amigos del mundo. El problema de la lengua.
En la Primera y Segunda de Pedro, los que tropezaban con la palabra, los que seguían fábulas artificiosas, los que no hablaban por la revelación del Espíritu Santo, los que tenían su propia interpretación de las Sagradas Escrituras, los falsos maestros que introducirían encubiertamente herejías destructoras, el camino de Balaam, los burladores que dicen que el Señor no viene o tarda su venida, los que tuercen las Escrituras y el error de los inicuos. En la carta de la Primera, Segunda y Tercera de Juan, los que dicen que tienen comunión con Dios y andan en tinieblas, los que aman al mundo y las cosas del mundo, los muchos anticristos y el anticristo, los que engañan, los hijos del diablo, los que creen a todo espíritu y a los falsos profetas, el espíritu de error, los muchos engañadores que han salido por el mundo y los que se extravían, los que le gustan tener el primer lugar. En la epístola de Judas que entran encubiertamente, los que siguen el camino de Caín, los que se lanzan por lucro en el error de Balaam, los que adulan a las personas para sacar provecho, los que causan divisiones, los sensuales que no tienen el Espíritu.

En el mensaje a las siete iglesias en el libro de Apocalipsis.
Los malos y los que se dicen (se autoproclaman o los nombran sin tener el llamado del Señor, el perfil o el ministerio comprobado sean hombres o mujeres) ser apóstoles, los nicolaítas, los que se dicen ser judíos y no lo son (gentiles que se dicen ser descendientes de Abraham), los que practican la doctrina de Balaam, Jezabel que se dice ser profetiza (hoy tenemos una ola de mujeres profetas y profetisas), los que tienen nombre de que viven, pero están muertos (no tienen vida espiritual), los que son tibios (mezclados), los que dicen, soy rico y me he enriquecido (los que  hacen dinero utilizando el nombre de Dios).
Después de una investigación exhaustiva en las iglesias evangélicas esparcidas en Venezuela, me encontré que en ellas se enseñaban y practicaban doctrinas diversas y extrañas ajenas a la Biblia, tales como:
1. Confesión positiva.
2. Reino ahora o dominionismo.
3. Paternidad espiritual.
4. La mal llamada prosperidad o teología de la prosperidad.
5. Decretos y declaraciones proféticas.
6. Pactos económicos.
7. Las riquezas de los pecadores e impíos son para la iglesia.
8. No hay rapto o arrebatamiento de la iglesia.
9. El espíritu de los vencedores.
10. La mal llamada guerra espiritual con todas sus mezclas.
11. Los gentiles judaizantes.
12. La gran ola de apóstoles y profetas (hombres y mujeres).
13. Genética espiritual.
14. La generación de vino nuevo y odres nuevos.
15. Los nuevos adoradores o salmistas con nueva letra, ritmos carnales y sensuales.
16. Teología de reemplazo (la iglesia sustituye a Israel).
17. La justicia y el evangelio social.
18. Jesucristo revolucionario y socialista.
19. El Ecumenismo.
20. El nuevo sincretismo religioso, evangélico, cultural, esotérico filosófico.
21. Las mil y una versiones de la Biblia.
22. La política ideológica religiosa.
23. Cobertura apostólica y profética.
24. El gobierno apostólico anula el gobierno de Satanás.
25. La nueva unción profética.
26. La unción para hacer dinero.
27. Maldiciones generacionales.
28. Mapeo y cartografía espiritual.
29. Generación de conquista.
30. La nueva revelación de la visión celular con todas sus variantes.
31. Los diferentes niveles.
32. La aceleración.
33. La nueva revelación de un dios que sueña y cumple los sueños de los soñadores.
34. La súper fe.
35. La transferencia espiritual.
36. El culto de la risa.
37. La mal llamada sanidad de los recuerdos.

Con todo lo aquí expuesto, soy del criterio que estamos viviendo en los postreros días de la iglesia en la tierra y corresponde ahora al lector, a la luz de la gloriosa Palabra de Dios, sacar sus propias conclusiones; pues hoy más que nunca está sonando la trompeta de alerta y retumban las palabras de nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, y no seguirán al extraño, sino huirán de él, porque no conocen (aceptan o reciben) la voz de los extraños. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os hará saber” (Juan 10:5,14; 16:13-15) “Y CONOCEREIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARA LIBRES”.

Orlando Anzola
Ministro evangélico

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