El enfoque de la vida cristiana no está en el mucho o en el poco tiempo que quede, o en el terror que siembre, sino en vivir cada día como si ese fuese el gran día de la aparición de nuestro amado Señor
Gota: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2ª Pedro 3:10-13).
La realidad de acuerdo a la Biblia es que el día del Señor vendrá y la consumación de este orden de cosas está comprometida. La pregunta para nosotros es: ¿Cómo esperamos mientras esperamos? Dice la Biblia que ese tiempo vendrá cuando menos nosotros lo esperemos. Vendrá como ladrón en la noche, en el momento en que se diga paz y seguridad finalmente alcanzada, supuestamente preparados, y dice la Biblia también en Mateo 24 que si el padre de la casa sabe cuándo el ladrón va a entrar se prepara con tiempo.
No sabemos ni el día ni la hora, ni siquiera Cristo en su humanidad tenía la potestad de decir qué día y qué hora ni los ángeles, eso lo dejó el Padre en su soberana potestad. Vendrá cuando menos lo esperamos y la implicación es estar preparados todos los días.
Valor: El enfoque de la vida cristiana no está en el mucho o en el poco tiempo que quede, o en el terror que siembre, sino en vivir cada día como si ese fuese el gran día de la aparición de nuestro amado Señor. Bienaventurado aquel siervo cuando el Señor regrese y le encuentre haciendo lo que pidió que hiciera
Dios le bendiga.
Ramón Tovar
Pastor y columnista
tramon63@gmail.com



