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Entrenamiento constante Anhela el premio, Julio Almedo

Dios es quien nos va a premiar, pero debemos creer que Él existe. Creer me lleva a estar en entrenamiento constante, para así anhelar el premio

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A lo largo de la vida establecemos metas por cumplir en el ámbito personal, laboral, entre otros. Algunas de esas metas se logran sin mucho esfuerzo y por lo general terminan careciendo de valor y satisfacción. Pero cuando lograr una meta requiere dar lo mejor con entusiasmo, el producto logrado será más apreciado y nos llenará de mayor júbilo y gozo.
Cuando ponemos mayor ímpetu para un examen académico, captar un cliente, lograr un ascenso laboral, esto trae como consecuencia mayor gozo de festejar, convirtiendo esta meta en un verdadero triunfo. Si queremos los resultados esperados, debemos proponernos un plan de trabajo apuntando las cosas que debemos ir logrando y cuales cosas debemos dejar de lado, para que no se hagan obstáculos.
Igualmente, Dios hará un festín, cuando sus hijos, a causa de ser esforzados y valientes se esmeran en obedecer su palabra, guiados y fortalecidos por el Espíritu Santo, con entrenamiento constante en un discipulado de crecimiento, tomando como base el ayuno, la oración, leer la Palabra y congregándose en armonía, donde la Biblia nos enseña que por sus   frutos lo conocerán en Mateo 7:20 RVA 2015: “Así que, por sus frutos los conocerán”.
El entrenamiento conlleva a ejecutar una serie de actividades previamente planificadas con el propósito de mejorar el rendimiento físico o intelectual, tonificar cada área y requiere una preparación técnica y psicológica para el desarrollo máximo de sus potencialidades.
El entrenamiento espiritual requiere ejercitar el principal músculo, la fe. La Biblia nos enseña en Hebreos 11:1 “la fe es la seguridad de recibir lo que se espera es estar convencido de lo que no se ve”. Y en el versículo 6 nos aclara que “sin fe es imposible agradar a Dios.  El que quiera acercarse a Dios debe creer que Él existe y que premia a los que sinceramente le buscan”. Dios es quien nos va a premiar, pero debemos creer que Él existe. Creer me lleva a estar en entrenamiento constante, para así anhelar el premio.
La Biblia nos enseña cómo ejercitar la fe, en Romanos 10:17 RV60: “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. El oír nos lleva a poner en práctica la Palabra, a    caminar día a día confiando en todas sus promesas.
Reorganiza tu plan de vida y ajusta tu entrenamiento constante para triunfar plenamente ejercitándote en el Señor con fe, grandes galardones nos aguardan.

Julio Almedo
Informático

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