Creer a medias no es creer, creer a medias es lo que hacen los incrédulos, creen partes de la Palabra y partes no, en realidad son falsos creyentes que tienen una religión a su conveniencia
“Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies” (Salmo 22:16).
Creer a medias no es creer, creer a medias es lo que hacen los incrédulos, creen partes de la Palabra y partes no, en realidad son falsos creyentes que tienen una religión a su conveniencia. Por ejemplo, una gran cantidad de creyentes, influenciados por falsos eruditos, afirman que Cristo no fue clavado en la cruz por sus manos, sino por las “muñecas”, un poco más arriba. Los argumentos que tienen es, que han descubierto cuerpos de personas que fueron crucificados, y fueron clavados en las muñecas, no en las manos. También tienen razones como, que por las manos se desgarrarían, porque no tienen fuerza como para sostener el cuerpo.
Pero la Palabra dice en varias partes, como en nuestro texto inicial: “Horadaron mis manos y mis pies”, si la Biblia lo dice yo lo creo, fueron sus manos atravesadas por los clavos sucios y oxidados. Cuando Cristo resucitado se presentó a sus discípulos, les mostró sus manos para que le reconocieran, pues ellos habían visto todo lo que pasó, dice así: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).
También, cuando los judíos reconozcan a Jesús como el Mesías: “le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos” (Zacarías 13:6). Dice la Palabra, que levantarán un gran llanto de arrepentimiento, al entender que ellos mataron al Mesías que estaban esperando. Esto es muy grave, es una trampa del diablo, están listos quienes esto hacen, para creer cualquiera mentira del diablo.
Hay muchos eruditos y estudiosos de la Palabra, que enseñan que Moisés no escribió los cinco libros de la Ley, siendo que aún Jesús dio a Moisés como su autor. “Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?” (Marcos 12:26). Para todo esto los argumentos son humanos, pero nosotros tenemos un Dios sobrenatural, que es Todopoderoso, y nada es imposible para Él.
Las manos tienen un significado especial, las manos que Dios extendió para ayudar, sanar y hacer el bien, fueron clavadas y traspasadas por nosotros. No creas en lo que el diablo dice, cualesquiera que sean sus argumentos, cree en lo que Dios te dice, aunque no te dé argumentos.
¡Dios te bendiga!!!




