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La restauración de Israel, Fernando Regnault

Cuando la “plenitud de los gentiles” haya entrado a la iglesia, entonces Dios se revelará a Israel, y el velo les será quitado, y verán al que ellos traspasaron

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“Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?” (Romanos 11:15).
La exclusión de Israel de la comunión con Dios, al ellos rechazar al Mesías, resultó en la salvación al mundo gentil. Claro que esto no ocurrió por casualidad, sino que es parte de los planes de Dios, para extender su misericordia y salvación a toda la humanidad. Por eso está escrito: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:11-12). Esto es los suyos, los judíos no le recibieron, entonces Dios extiende su misericordia a todos los que le reciben, haciéndolos hijos de Dios.
Pero esa interrupción temporal, del trato de Dios con Israel tiene un tiempo determinado. Hay una cantidad determinada de personas que tienen que creer, cuando esa cantidad sea completada, entonces volverá el trato de Dios con Israel. Veamos la profecía: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25). Cuando la “plenitud de los gentiles” haya entrado a la iglesia, entonces Dios se revelará a Israel, y el velo les será quitado, y verán al que ellos traspasaron.
La profecía dice así: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:10).  Dios les abrirá los ojos espirituales y entenderán bajo un gran llanto y lamento, que aquel que mataron en la cruz, era realmente el Hijo de Dios. Entonces dice la Palabra: “y luego todo Israel será salvo, como está escrito: ‘Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad’” (Romanos 11:26).
Dios no ha desechado a Israel, “serán benditos los que los bendigan, y malditos los que los maldigan”, así está escrito y así será.

LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL Y EL RAPTO

“Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?”  (Romanos 11:15). Pablo deja muy claro, la conexión que tienen los acontecimientos en Israel y la Iglesia de Jesucristo. En nuestro texto inicial, está muy claro que cuando Israel sea restaurado a la comunión con Dios, será el momento para la resurrección, dice: “¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?”. Esto significa, que se habrá acabado el tiempo de la gracia y continuará el tiempo de la Ley, ya nadie podrá ser salvo, solo por confesar a Cristo.
También significa que los que creyeron por gracia serán levantados unos y resucitados otros, para encontrarse con el Señor en los aires. Como podemos apreciar, no hay compatibilidad entre la Gracia y la Ley, no pueden existir al mismo tiempo, así está escrito: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4). Israel tiene un velo puesto por Dios, para que no entiendan que Jesús es el Mesías que ellos tanto han esperado. Dice así: “como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” (Romanos 11:8).
Entre otras cosas esto nos dice, que no es tiempo para evangelizar a los judíos, ellos no lo entenderán hasta que Dios lo determine. Hay organizaciones invirtiendo muchos recursos para alcanzar a Israel, pero será en vano, ellos, como dice la Biblia, tienen celos de nosotros los cristianos. Nos celan porque a vista de ellos, nos hemos apoderado de su herencia, hablamos del Antiguo Testamento como de familiares, llamamos a Abraham padre de todos los creyentes. Decimos que tenemos las promesas, que eran para ellos. Ellos no tienen ninguna simpatía por el evangelio, cuando un judío se convierte a Cristo, lo desheredan, lo expulsan de su sociedad.
Hoy vemos que ya Israel tiene 75 años que regresó a su tierra, una generación, y está muy cerca la construcción del Tercer Templo. Nuestro encuentro con Jesús está a la vista, es tiempo de poner la mirada en el reino de los cielos, de “despojarnos de todo peso, y del pecado que nos asedia”.
¡Dios te bendiga!!!

Fernando Regnault
Maestro de la Palabra
www.abcdelabiblia.com

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