Es necesario que seamos conscientes de que el pecado sólo ocurre cuando una persona, viola le ley de Dios; por un hombre que irrespeta Su Palabra
Es evidente que, entre las expresiones del Padrenuestro, una de las menos estudiadas ha sido, líbranos del mal. Acaso sea porque está referida a un problema medular del corazón humano como lo es el pecar. Así lo expresa el poeta mexicano Francisco Estrello: En la armonía eterna, pecar es disonancia, pecar proyecta sombras en la blancura astral. De acuerdo al idioma original del Nuevo Testamento, podemos traducir, líbranos del maligno; con lo cual se configura a la persona de Satanás como el principal instigador de la tentación.
En todo hecho de pecado concurren inexorablemente tres elementos tan íntimamente entrelazados que es muy difícil separarlos: *Satanás, *nuestro yo y *el hecho pecaminoso en sí mismo. Dicho de otra manera: El enemigo, apelando a nuestra propia concupiscencia, influye sobre nosotros para hacernos pecar.
Es necesario que seamos conscientes de que el pecado sólo ocurre cuando una persona, viola le ley de Dios. Es decir; para que el pecado ocurra, tiene que estar afectado Dios, por un hombre que irrespeta su Palabra.
Jesucristo jamás hablaba con ambigüedades. El Señor Jesús dejó en el Padrenuestro la posibilidad de que clamemos a Dios para que nos libre del maligno.




