Es mejor resistir situaciones fuertes y desagradables, pero en territorio que tenga la aprobación de Dios, que optar por lugares aparentemente seguros y agradables en los cuales Dios no habita
El rey David estaba siendo perseguido por el rey Saúl quien lo buscaba incesantemente para matarlo. David estuvo huyendo durante muchos años, viviendo en cuevas e inhóspitos lugares. Pero con frecuencia tenía que cambiar de lugar para despistar a Saúl. En medio de tantas incomodidades, Dios lo protegía. Pero hubo un momento en el cual David cambió una vida que, aunque incómoda y desagradable, transcurría en territorio aprobado por Dios, por una vida apacible y aparentemente segura, pero en territorio idólatra y enemigo.
Narra la Biblia que la tranquilidad de Siclag, la ciudad filistea donde David se había instalado, fue invadida, saqueada e incendiada y las mujeres y bienes de David y sus soldados fueron robados. Los habitantes de Siclag casi linchan a David, quien clama al cielo y Dios le permitió recuperar todo lo perdido.
A la larga, es mejor resistir situaciones fuertes y desagradables, pero en territorio que tenga la aprobación de Dios, que optar por lugares aparentemente seguros y agradables en los cuales Dios no habita.
Pero no son muchos los que se restean con Dios.
Dios te bendiga.


