La sabiduría terrenal pone primero al yo, mientras que la celestial favorece a los demás y obra con humildad porque coloca a Dios por encima del yo
Santiago 3:17, “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”.
El escritor Santiago habla en este pasaje bíblico de dos tipos de sabiduría y es enfático al expresar que una sabiduría es Diabólica y la otra es Benigna.
Dice que la Sabiduría Diabólica es aquella que tiene: envidia, celos amargos, ira, contiendas, disensión, obras perversas, etc., etc. (Santiago 3:14-16).
Y que la Sabiduría Benigna es: primeramente, pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía (Santiago 3:17).
¿Cuál de las dos posees tú?
La primera se caracteriza por una ambición egoísta y desordenada; la segunda, por humildad, sumisión y actitud pacificadora. La sabiduría terrenal pone primero al yo, mientras que la celestial favorece a los demás y obra con humildad porque coloca a Dios por encima del yo (Proverbios 9:10).
La Biblia dice que “No seas sabio en tu propia opinión: Teme al SEÑOR y apártate del mal” (Proverbios 3:7).
Que el principio de la sabiduría es el temor a Jehová.
Cuenta la Sra. Sheridan Voysey en el siguiente testimonio que: “Justo antes de la Semana Santa de 2018, un terrorista entró en un mercado, mató a dos personas y tomó a una mujer de rehén. Cuando los intentos de liberarla fracasaron, un policía le ofreció al terrorista que liberara a la mujer y lo tomara a él en su lugar.
El ofrecimiento fue asombroso porque iba en contra de la sabiduría popular. Siempre se puede saber cuál es la «sabiduría popular» de una cultura por los dichos y refranes que se escuchan. Un refrán popular dice: «Ámate a ti mismo primero, y todo el resto se acomodará». Otra dice: «Haz lo que tengas que hacer… para ti». De igual manera dice otro: «Es mejor decir aquí corrió que aquí murió».
Si el policía hubiera seguido estos consejos, se habría puesto en primer lugar y huido en una veloz carrera de allí.
El terrorista aceptó la oferta del policía. La rehén fue liberada y el policía asesinado.
Esa Semana Santa el mundo fue testigo de la muerte de un inocente por otra persona.
Justamente eso fue los que hizo Jesús en la cruz. Muriendo el inocente por los culpables.
¿Qué sabiduría estás aplicando hoy?
Oremos así:
“Amado Dios, dame sabiduría para obrar humildemente y con amor”.
Que tengas un excelente y bendecido día.




