Siempre nos vamos a encontrar en situaciones donde tendremos que caminar por fe, donde tendremos que confiar en Dios, poniendo nuestras vidas en su mano

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos” (Job 13:15).
Tenemos mucho que aprender de Job, porque de una manera u otra todos tendremos experiencias similares. Él fue perfeccionado delante del Señor, quién estaba complacido con la vida, y la actitud de Job. Quiso Dios llevar a su siervo a un nivel superior, y esas promociones se ganan en medio del campo de batalla. Por esta causa al diablo se le permitió “tocar” a Job, empezaron a ocurrir cosas terribles, totalmente contrarias a lo que Job sabía de Dios.
No se estaba cumpliendo la Palabra en la vida de Job, Job se revisó, a ver si había hecho alguna cosa que ofendiera a Dios. Su corazón, su conciencia estaban tranquilas, en paz, nada tenía sentido. Pero la actitud de Job, parafraseando fue: “No entiendo lo que está pasando, no es esto lo que me dice la Palabra de Dios, pero, aunque no entienda, no dejaré de confiar en Él, porque sé en quién he creído”. Así que Job guardó su integridad, su temor y su reverencia hacia el Señor, aunque no entendía, no obedeció a la impía de su mujer, que le incitó ofender a Dios.
Siempre nos vamos a encontrar en situaciones donde tendremos que caminar por fe, donde tendremos que confiar en Dios, poniendo nuestras vidas en su mano.
Situaciones que parecen no tener fin, donde los cielos parecen de bronce, es que es tiempo de crecer. Por la mañana vendrá el gozo, y diremos como Job: “Señor, de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven”, es la manera de ir “de gloria en gloria y de poder en poder”. No té canses, ni desmayes, el Señor Jesucristo está contigo, Él no te dejará, ni te desampara, Él es fiel.
¡Dios te bendiga!!!
Fernando Regnault
Maestro de la Palabra
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