Como seguidores de Cristo hay que revisar a cada momento los caminos que se transitan. Existe el peligro de que, sin darse cuenta, se esté cruzando por caminos de maldad
La línea que divide el camino que agrada a Dios con el que lo desagrada es muy delgada y en ocasiones se hace casi imperceptible, lo que genera que muchas veces cualquier cristiano sea sorprendido transitando caminos de maldad.
Balaam se había ganado el reconocimiento general como un hombre de Dios con solvencia moral y autoridad espiritual. Era una referencia como profeta de Dios. Sin embargo, por ganarse un dinero que, quizás, necesitaba con urgencia, estuvo a punto de perder la vida al asentar sus pies por caminos de maldad. Aunque Dios se lo impidió, Balaam “estuvo en la jugada” de maldecir al pueblo de Israel para ganarse un dinero extra. Era una dorada oportunidad de volverse millonario, pero a cambio se haría enemigo de Dios.
Como seguidores de Cristo hay que revisar a cada momento los caminos que se transitan. Existe el peligro de que, sin darse cuenta, se esté cruzando por caminos de maldad. Por algo dice la Biblia que “hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte”.
Dios te bendiga.




