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Dios siempre perdona, Otoniel Font

No importa lo que se ha vivido y lo que ha pasado, siempre hay espacio para el perdón, la restauración y la corrección

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No importa los pecados que hayas cometido, Dios siempre tiene espacio en su corazón para el perdón, la misericordia y la restauración.
La marca de un matrimonio es la relación sexual. Queriendo explicar que no debe existir relación sexual fuera del pacto del matrimonio.
No busques una salida fácil y no busques cualquier excusa simplemente para romper tus relaciones. Aunque el adulterio delante de Dios sea la causa de divorcio. Dios siempre tiene espacio para la misericordia y para el perdón. Y aunque pueda ser permitido delante de Dios, la fornicación y el adulterio como separación, no quiere decir que ese tiene que ser tu final. Siempre hay espacio para la misericordia, para el perdón y para la restauración.
Hay un momento en nuestras vidas donde hay que entregar esa vieja vida y decir: Señor, todas esas relaciones hoy las entrego, las experiencias del pasado, porque necesito ser libre de todo eso en mi corazón, en mi mente, en mi ser, en mi interior. Necesito librarme de todas esas experiencias del pasado y vivir solo para Dios y eso Dios lo ve con agrado.
Por supuesto, las relaciones entre personas no son tan fáciles como simplemente escribir en un papel, así es que va a ocurrir, porque hay tantas vertientes.
El apóstol Pablo en el capítulo siete comienza a explicar, que no importa si tu esposo o tu esposa le sirve a Dios, porque eso no debe ser una razón de divorciarte.
¿Sabes qué dice Pablo? Si todavía no le sirve a Dios como tú le sirves, pero te ama, te cuida, está ahí. Probablemente, un día sea salvo o salva por ti. Eso es lo poderoso de la relación.
Uno de los testimonios que he hablado es el de mi consuegro, el pastor Héctor Ferrer. Su esposa le servía a Dios de corazón mientras él estaba en la calle. Ella se preparó y comenzó a trabajar en la iglesia a la que asistía, comenzó a servir aunque veía cosas que no eran correctas. Hay que tener un corazón de fe y de valentía para realmente poner en las manos de Dios a una persona, de tal manera que no voy a romper mi relación así porque sí, creyendo que algún día Dios hará una obra en él o en ella.
Le tomó años de paciencia de creerle a Dios y hoy vemos el resultado por causa de que una mujer creyó a Dios y perseveró hasta el momento en que Dios hizo el milagro.
Pablo dice no busques una salida fácil y no busques cualquier excusa simplemente para romper tus relaciones. Porque va a tomar fe, un corazón firme, esperanza. A veces, hay que ver cosas que uno no quiere mirar y que no se puede entender. Y esto va a tomar perdón y misericordia.
Si alguien comete el error de pensar en eso, ya adulteró. En otras palabras, si lo pensaste, no puede pasar de allí. Dios siempre tiene espacio para la misericordia y para el perdón. Y honorable es aquel y aquella que perdonan verdaderamente de corazón.
Déjame decirte que en el día de hoy nosotros no estaríamos aquí si no fuéramos quienes somos hoy, creyentes, porque si un hombre no hubiera perdonado a una mujer. ¿Sabes de quién hablo? José a María.
Cuando José llegó delante de María, ella estaba embarazada y dice la Biblia que José prefirió irse él y recibir el repudio del hombre y echarse la culpa. ¿Cuánto amor tiene que tener alguien por una persona? Y esto fue antes de que Dios le hablara.
¿Cuán firme tiene que ser alguien que da una palabra? Que a la sospecha de que alguien me hizo algo, yo prefiero que ante el mundo la gente crea que fui yo. Eso es amor. Y antes de que Dios le hablara a José, José dijo, yo no voy a buscar una salida fácil a esto. Yo voy a aceptar mi responsabilidad, porque yo amo tanto a esa mujer, yo decidí amar tanto a esa mujer que aunque en mi mente yo no entiendo hoy, aunque mi mente me ha fallado y no comprendo lo que está ocurriendo, yo prefiero irme solo y tomar la vergüenza del mundo y perdonar. Pero delante de Dios voy a honrar mi palabra.
¡Qué grande fue José! Ahí es que entonces Dios le habla, le dice a José, no tengas miedo en recibirla, porque lo que hay en ella es mío. Y ahí vuelve aquel hombre, la busca. La ama, la cuida, la protege, le cría a su hijo como si fuera de él. Y probablemente mucha gente pensó siempre mal de José.
Me preguntan pastor, ¿por qué usted dice eso? Porque a Jesús le decían hijo de fornicación, y si a Jesús le gritaban hijo de fornicación, es muy probable que José ante la sociedad haya parecido como un tonto por haber hecho lo que hizo.
Pero el que ama verdaderamente sostiene su palabra hasta el último momento y aunque pueda no ser permitido delante de Dios la fornicación y el adulterio como separación, no quiere decir que ese tiene que ser tu final. Porque siempre hay espacio para la misericordia, para el perdón y para la restauración. Por supuesto, tomará un encuentro con Dios.
¿Tomará verdaderamente redargüir nuestros corazones? ¿Tomará verdaderamente nuestras vidas poder entender el propósito divino? ¿Tomará en nuestras vidas realmente poder mirar más allá y poder ver el plan de Dios en nosotros? No importa lo que se ha vivido y lo que ha pasado, siempre hay espacio para el perdón, la restauración y la corrección.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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