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Elige vivir una vida de victoria, Otoniel Font

No importa lo que veamos, las situaciones, las dificultades, tú tienes que escoger hoy si vives este año pensando en derrota, o si lo vives creyendo que lo mejor está por venir para tu vida

Tú no puedes cambiar el final, pero puedes decidir cómo vivir hasta el final / Freepik

Es un gran tiempo, una gran temporada para que la iglesia se manifieste, entendiendo que no podemos seguir en lo oculto. Tenemos que exponernos.
Una de las cosas que tenemos que avanzar luego de este tiempo de cuarentena, es perderle el miedo a estar expuesto.  No podemos seguir escondidos detrás de una mascarilla; no vencemos los problemas escondidos, encerrados. Si no salimos y no hacemos nada, nada va a ocurrir, nada va a pasar. Lamentablemente, a través de los tiempos, muchos han sentido inseguridad y temor y lo que han decidido es esconder el potencial que hay dentro de ellos. Y todos tenemos que movernos hacia la exposición de lo que hay en nuestro interior, si es que queremos ver realmente la manifestación de gloria que Dios nos ha prometido.
“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré” (Isaías 46:9-11).
Aquí vemos la seguridad con la que Dios se expresa acerca de sí mismo. Él dice: yo determiné desde el principio el final, y lo que yo dije que voy a hacer, lo voy a hacer, nada me va a detener, ninguna circunstancia puede interrumpir el propósito que yo establecí desde el principio.
Hay diferentes técnicas para escribir un guion de película; y hay una en la que comienzan a crear la línea del personaje y su historia, y luego se le da al público la oportunidad de escoger el final. En otras palabras, una misma película puede tener dos finales diferentes. Se crean dos o varios finales para tratar de complacer al público con el final que más le agrade.  Estos escritores y productores proyectan la película con diferente final a diferentes círculos de personas y miran la reacción de la gente ante el final de la película y de acuerdo a eso es que escogen cuál es la película que proyectarán al mundo. Esperan que la gente decida cuál es el final para entonces ellos poder decir cuál es la película correcta. Lo interesante es que la trama del personaje principal es la misma en los dos; lo único que cambia es el final.
Pero en las cosas de Dios no es así. El final está establecido, pero tú escoges cómo llegas al final. Para esos autores y escritores, la trayectoria del personaje es la misma, lo que cambia es el final y lo escogen de acuerdo a cómo agrade más el final. Dios no funciona de esa manera. Dios ya estableció el final, y tú escoges cómo llegas hasta ese final. Eres tú quien decide el camino hacia ese momento.
La iglesia en general está de acuerdo en el final glorioso que Dios nos ha prometido. La diferencia entre iglesias es cómo llegamos allí. Para muchos, esto se va a poner peor; el personaje principal que es Cristo y su iglesia tienen que sufrir, pasar por problemas, por dificultades, por situaciones.  Eso es lo que vas a escuchar afuera. Pero la realidad es que hay otra manera de vivir la vida en Cristo. El final siempre será el mismo, glorioso; pero tú tienes que escoger si el caminar en esta vida es pesimista u optimista. Somos de los que creemos que el final es glorioso, y el camino a ese final también lo es porque tú debes ir de gloria en gloria, de victoria en victoria, de bendición en bendición e ir en avanzada. Se hace difícil creerlo porque nuestra mente se llena del bombardeo de las malas noticias, de las cosas negativas que, aparentemente, están pasando en el mundo. La realidad es que en el mundo siempre ha habido problemas, dificultades, calamidades; pero hoy tenemos la oportunidad más grande de que la iglesia se manifieste, tenemos los recursos para avanzar, para predicar el Evangelio, para hacer cosas que antes no habíamos podido, hoy podemos llegar a lugares donde nunca antes habíamos podido llegar. Y la expectativa de cada uno como creyente tiene que ser que el final glorioso lo tenemos seguro, pero vamos a decidir que vamos a caminar llenos de optimismo, fe, esperanza, y queriendo ver lo mejor de Dios en nuestras vidas.
Por supuesto, ante una prédica como esta, hay un grupo de personas que critica, que cuestionan si Cristo viene o no viene. Todos estamos de acuerdo que el futuro glorioso está establecido; la diferencia es cómo llegamos a ese futuro. Y puedes estar seguro que aún el que critica quisiera creer más esto que uno creer como ellos. Porque lo que ellos pintan es un mundo lleno de problemas y dificultades. Próximamente, comenzarás a ver especulaciones de cuándo se van a acabar los tiempos, ya están haciendo cálculos entre los mayas y los egipcios. Pero quítate eso de la cabeza. Todos pensábamos que la pandemia se acababa en dos semanas y después de dos años, todavía seguimos con lo mismo. Y si tú te quedas esperando que una cosa termine para comenzar la otra, nunca harás absolutamente nada.
Tú no puedes seguir viviendo de especulaciones. Vive con la confianza de que Dios tiene tu final seguro. Camina con seguridad en esta Tierra, de que Su palabra se cumplirá en tu vida. Escoge a quién vas a creer y qué tipo de mensaje vas a creer. No importa lo que veamos, las situaciones, las dificultades, tú tienes que escoger hoy si vives este año pensando en derrota, o si lo vives creyendo que lo mejor está por venir para tu vida. Tú no puedes cambiar el final, pero puedes decidir cómo vivir hasta el final.
Decide vivir prosperando, en fe, creyendo, ganando almas para Cristo, discipulando personas, llenando el mundo de la Palabra del Señor y dejándole saber a la gente que hay esperanza para su vida y que el final está seguro en las manos de Dios, y que tú puedes escoger cómo llegar a ese final.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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