Pongo ante tu altar todo lo que yo deseo y te prometo que no tomaré la decisión final hasta que no esté seguro de qué es lo que quieres para mí
Oremos de nuevo con el Padrenuestro: Señor, tu santidad es absoluta. Tú nos has pedido que seamos “santos en toda nuestra manera de vivir”. Papá, tengo que confesarte que no estoy conforme con mi santidad. Cada día lucho con mis pecados “cristianos”, con mis hábitos, y cuando me comparo contigo siento vergüenza. Tengo una lista de cosas que quiero cambiar. Ayúdame para que tu presencia me inunde de tal manera, que tu santidad me arrope y en lugar de sentir deseos de pecar, sienta malestar por la sola idea de ofenderte.
Entiendo que tu Reino es tu gobierno en mi vida. He tomado decisiones sin consultarte y los resultados han sido desastrosos. Ahora me devuelvo por el camino de tu presencia. Te suplico que tomes el control de mi vida. Reina en cada una de las áreas de mi ser. Señor, que no haya un espacio de mi corazón donde Tú no tengas el control.
Papá, debo tomar decisiones difíciles y tengo temor de equivocarme; pero también me inquieta que quieras algo distinto a lo que yo espero y termine desobedeciéndote, porque ya me ha pasado antes.
Pongo ante tu altar todo lo que yo deseo y te prometo que no tomaré la decisión final hasta que no esté seguro de qué es lo que quieres para mí. Sé que tu voluntad es agradable y perfecta y que no seré verdaderamente feliz hasta que no haga lo que a ti te agrada.


