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Cuando damos el último abrazo, Harold Paredes Olivo

Antes de conocer la Verdad damos abrazos en un mundo ahogado; sin embargo, cuando somos de Cristo los abrazos son superlativos, damos abrazos en libertad

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¡Desgarradora! Así es la historia del marine estadounidense John Peck, con tan solo 24 años, su vida dio un giro radical de 180 grados. Este joven fue gravemente herido en un enfrentamiento con irregulares desarrollado en Afganistán. Cuando el valiente soldado abrió sus ojos habían transcurrido 60 días; fue en ese instante que pudo ver la magnitud de lo acontecido aquel día, su cuerpo había cambiado drásticamente, no tenía sus extremidades superiores e inferiores. John sintió como su mundo cambiaba, su vida no sería la misma. Todo ser humano tiene dos opciones luego de un hecho traumático: abandono o resiliencia.
Mientras pasan los años, jamás imaginamos que algo terrible pueda ocurrirnos como: perder un ser querido, amputación de brazos, piernas o alguna otra cosa desagradable. Debido a ello, nos preguntamos: ¿Cuándo John Peck dio el último abrazo a sus seres queridos? Quizás este soldado lloró en la despedida junto a los suyos; pero qué de aquellos que salen de sus casas molestos, sin dar un abrazo o decir lo siento; esas personas que se consideran el sol de su universo, y de repente viven un zas… amputación de ambos brazos, la muerte de un familiar o amigo muy estimado. No lo sabemos, cuando damos el último abrazo; además, ni lo llegamos a imaginar, y si así fuera, jamás crearíamos una escena de película, consideramos que, miles de lágrimas brotarían sin parar y la atmósfera se llenaría con melodías angelicales porque es la despedida final. Ciertamente, viviremos el día del último abrazo como otros lo han vivido en su tiempo; ahora, ¿qué debemos hacer al respecto de esta realidad inminente? Aprovechemos el tiempo, abracemos antes que sea muy tarde, y despertemos los abrazos dormidos en ese museo creado por el odio y tantas otras estupideces.
Según un artículo del Diario de Sevilla, escrito por Francisco Andrés Gallardo, se confirma que John “llevaba casado 18 meses cuando sufrió la deflagración… Desesperado al no contar con las cuatro extremidades su mundo se vino abajo. Gracias a una revolucionaria cirugía y con la determinación de sobrevivir, John se convirtió en uno de los seis amputados cuádruples en EEUU que han sometido a un trasplante bilateral de brazos. Los avances fueron duros, pero decidido a cumplir las promesas que hizo a la familia del donante de los miembros, el militar se esforzó aún más y es un ejemplo en su país”. Así como lo hizo este valiente marine; DIOS quiere que usted o quienes hayan perdido sus extremidades luchen, que no se den por vencidos, no es el fin, millardos de personas necesitan una palabra de esperanza de aquellos guerreros que abrazan primero con el corazón. La ciencia sigue avanzando, y hoy un donante tiene la gran oportunidad de transformar una vida, y si aún no llega; ten paz, llegará. Estamos vivos para cumplir un propósito trazado en la eternidad por nuestro ABBA PADRE.
¡Qué maravilloso es dar un abrazo! El apóstol Pablo dijo: “Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” (1ª Corintios 16:20. Sagradas Escrituras 1569). Antes de conocer la Verdad damos abrazos en un mundo ahogado; sin embargo, cuando somos de Cristo los abrazos son superlativos, damos abrazos en libertad. El cosmos se estremece cuando dos seres se funden en un abrazo pleno de amor sincero. Cuando practicamos el ósculo santo, se desborda paz, hay bendiciones a granel, y un manto de protección rodea a quien no finge al entregar sinceramente dicha manifestación eterna. Jesús de Nazaret nos dio el mayor de todos los ósculos santos en la cruz del calvario. John Peck, después de la cirugía entrega nuevos abrazos, siente el calor de sus seres amados y, puede estrecharlos hacia su corazón.
Las personas que no se rinden al experimentar la horrible realidad de perder una, dos, tres o las cuatro extremidades son un ejemplo de superación; sin titubeos, ellos han salido adelante con la ayuda de DIOS y la disposición de luchar cada día con el poder que surge de la resiliencia. Ver la capacidad de superar cualquier situación traumática es un hecho sobrenatural. Resiliencia fue lo que practicó Bethany Meilani Hamilton, una extraordinaria surfista, sobrevivió al ataque de tiburón. Bethany perdió el brazo izquierdo a los 13 años, ella pudo superar con éxito esa grave lesión, y pudo regresar a la práctica del surf. En la actualidad, todo el mundo tiene la oportunidad de leer sobre esta joven, como ha ganado diversas competiciones con un solo brazo; no se quedó en dolor o el trauma. Perder una parte del cuerpo no es el fin, sino una nueva y gran oportunidad para todos los amigos, familiares y para cada habitante de este planeta. No es fácil salir adelante, empero, lo superaremos con una solidad fe en el Señor Jesucristo y una perfecta unidad.
En el capítulo 33, versículo 4 de Génesis leemos sobre el encuentro de dos hermanos, dice: “Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Los dos lloraron”. También existe una enseñanza desbordante de amor entre un padre y un hijo que había sido rebelde; en Lucas 15:20 se confirma lo importante que es dar un abrazo en el momento justo: “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó”. Siempre observaremos una sonrisa en el rostro de DIOS cuando nos abrazamos sin fingimiento, y aún más, cuando ese abrazo es una firma de reconciliación familiar y eterna. Dejemos atrás las enemistades y rencores, sí, esa gente se equivocó y te hirió, pero lo mejor de lo mejor es que DIOS nos rodea cuando estamos dando el último abrazo, y quiere que corramos libres, dimensionados en Él, nosotros estamos vivos para ganar, las circunstancias atroces nunca deben ser una excusa para tirarnos al abandono; sino que, estas son el combustible del momento para destrozar limites, derribar obstáculos mentales o espirituales, y ver que somos más que vencedores en CRISTO JESÚS, no permitas que un insignificante incordio te quite la felicidad.

Harold Paredes Olivo
Pastor, comunicador y autor
haroldwjparedes@gmail.com

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One comment

  1. Excelente mi estimado profeta Harold, gracias por compartir este material. El abrazo ministra descanso y paz al alma, es una sensación de reposo que se siente en esos momentos de agotamiento físico y mental.
    Te bendigo mucho profeta Harold. Paz de Dios.

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