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Debemos apoyar las gestiones adelantadas en la CIJ por la avalancha de pruebas de que el esequibo es de Venezuela

VENEZUELA, Tierra de GRACIA, nace en nuestro Esequibo: El terrible DESPOJO, la ESTAFA, el SAQUEO de más de 300 MIL km², de tierra/fachada Atlántica, ejecutado en el Laudo Arbitral de París de 1899. Un chantaje con precisión de un reloj Inglés

Creo firmemente que, Dios mediante, y SI enfrentamos este proceso con DISCIPLINA y preparación, centrados en nuestros méritos, conociendo al fondo las TRAMPAS del Laudo, la JUSTICIA PREVALECERÁ

“Y conoceréis la VERDAD y la VERDAD os hará libres” (Juan 8:32).
Estimados compatriotas, coterráneos, amigos y hermanos de VENEZUELA. Estimados amigos y hermanos latinoamericanos, respetados ciudadanos de la República Cooperativa de Guyana.

En esta oportunidad hago un llamado para que el liderazgo del Estado de VENEZUELA reconocido por elecciones presidenciales transparentes y documentadas, den toda preeminencia a la consolidación del mejor grupo de expertos en derecho internacional, escogidos por su experticia y méritos y conocedores del tema Esequibo y de la gran injusticia -miscarriage of  justice-, el DESPOJO de nuestro territorio al occidente del Río Esequibo, DELITO ejecutado en el Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899.
Hago un llamado, en paralelo, a todas las fuerzas vivas multi sectoriales del país que representan a TODA nuestra NACIÓN/República de VENEZUELA para que coparticipemos en la conformación de equipos multidisciplinarios que, no sólo informen a nuestros ciudadanos venezolanos y a las naciones, acerca de la documentada cronología histórica de este tema tan sensible, sino para que asistamos, apoyemos a los expertos que van a representarnos en el proceso en curso -proceedings- en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, Holanda, en todo lo referente al Laudo Arbitral de 1899. Ignorar el proceso en curso NO debería ser nuestra conducta de Estado porque el proceso continuará y, porque VENEZUELA tiene una ABRUMADORA AVALANCHA de EVIDENCIA que, interpretada rigurosamente en el contexto del Derecho Internacional, nos debería conducir a una gigantesca VINDICACIÓN histórica.
Los miembros de ese laudo, por provocación y chantaje del liderazgo del Reino Unido (Gran Bretaña) y por manipulación del Presidente del laudo, Federick de MARTENS, violador de reglas preestablecidas, produjeron una SENTENCIA INJUSTA, que evidencia el DESPOJO, el ROBO, el ASALTO, el mega FRAUDE a nuestra nación Venezolana de un territorio que conjugado con los 159.500 km² que perdimos ese día, en tierra y nuestro acceso natural a la fachada Atlántica, conforma un conjunto de SUPERFICIE TOTAL por encima del orden de los 300.000 km². ¡Esa es la VERDAD!
JESÚS dijo: “porque NO hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a la luz” (Marcos 4:2).
En este contexto, mi llamado a los colegas de la Academia Nacional de la Historia -expertos en el tema Esequibo-, de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, de la Academia Nacional de Física y Matemática -para precisar milimétricamente nuestro espacio geográfico-, y a los representantes de todas las universidades e instituciones especializadas, en particular, y a TODO el pueblo Venezolano, en general, para que cada quien aporte su grano de arena su conciencia y nuestra oración bíblica en este proceso.
Solo en Cristo JESÚS “están escondidos TODOS los tesoros del conocimiento y de la sabiduría” (Colosenses 2:3); y ¡JESUCRISTO, SOL de JUSTICIA, por SU ETERNO SACRIFICIO en el Calvario, conquistó la suprema autoridad en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra!
Conozco personalmente la Corte Internacional de Justicia y sus protocolos, de estado a estado, y, a pesar de que la batalla pendiente NO será fácil, contamos con suprema y detallada documentación, hechos, evidencias, mapas, atlas (originales), con testimonios en récord, que interpretados rigurosamente en Derecho Internacional permitirá RESUCITAR nuestra VINDICACIÓN. Además, contamos con el crucial TESTAMENTO de Severo Milliet PREVOST, abogado norteamericano quien nos representó y documentó la serie de violaciones, irregularidades, chantaje y manipulaciones del que fue árbitro del laudo, Frederick de MARTENS, concertado, de MALA FÉ, con los representantes de los intereses del Reino Unido para imponer SU DESPOJO, descarado FRAUDE británico.
Creo firmemente que, Dios mediante, y SI enfrentamos este proceso con DISCIPLINA y preparación, centrados en nuestros méritos, conociendo al fondo las TRAMPAS del Laudo, la JUSTICIA PREVALECERÁ.
Es entonces muy relevante revisitar los fundamentos, la sustancia y lineamientos del “Tratado de Arbitraje de Washington D.C. de 1897”, discutidos, pero violentados, en el Laudo para analizar los resultados y sentencia correspondientes considerando los gigantescos valiosos RECURSOS en el Esequibo que son los riquezas y razón de esta disputa desde que el imperio Británico, Gran Bretaña o Reinó Unido comenzó a FABRICAR mapas, y tratar de justificar el DESPOJO pues tenemos allí petróleo, gas, piedras preciosas y minerales que inspiraron al Reino Unido a fomentar, contratar “expertos” en la manipulación de nuestra geografía.

Dr. Ingeniero José Méndez

He discutido este tema en diferentes entrevistas, desde el 2005 y las pueden buscar como José Méndez y Globovisión en www.youtube.com y, entre otras cosas, buscar “José Méndez y Guyana y Globovisión”.
Después de nuestra independencia y separación de la Gran Colombia, a partir de La COSIATA, consolidada a partir de 1830, el Imperio Británico, en su arrogancia, NO quería discutir con nuestras autoridades esta materia. Fue por la intervención del presidente del Gobierno Federal de los EEUU, Grover Cleveland, en 1895, que Inglaterra aceptó por la imposición de la “Doctrina Monroe” -América para los americanos-, discutir los términos de los límites del territorio de la Guyana Británica (British Guaiana), que fueron las 20 mil millas² que compraron de Holanda con límites bien previamente establecidos.
Gran Bretaña accedió a discutir el tema SÓLO con representantes de los EEUU, su antigua colonia, SIN representación directa de ningún venezolano.
Se conformaron dos grupos con protocolos en el mencionado “»Tratado de Arbitraje de Washington D.C. de 1897”, dos años antes del Laudo de París de 1899. Allí un grupo de norteamericanos nos representaron como Republica y su contraparte fue un grupo de abogados y autoridades de Inglaterra que, en el proceso, no fueron imparciales, ni se guiaron por los estándares del Derecho Internacional, sino que se enfocaron, según PREVOST y nuestros litigantes norteamericanos en los intereses geopolíticos del Reino Unido.

Hace ya más de 124 años que esperamos por JUSTICIA. La clásica jurisprudencial inglesa afirma que: “JUSTICIA retrasada. JUSTICIA negada” (“JUSTICIE delayed. JUSTICE denied”)

También las partes acordaron nombrar a un presidente del Laudo que debió haber sido un árbitro imparcial, objetivo y quien tenía la responsabilidad de DEMANDAR, que se cumplieran los protocolos pre establecidos del Derecho Internacional. NO sucedió así y TODO está documentado.
En el año 1814 Inglaterra compró de Holanda, actualmente los países bajos, ese territorio. Los hechos hablan por sí mismos -the facts speak by themselves- y ese fue y es un territorio, precisamente, de unas 20 mil millas2 originalmente localizadas al este de la LÍNEA MEDIA del Esequibo. ¡NI MÁS NI MENOS!
Hace ya más de 124 años que esperamos por JUSTICIA. La clásica jurisprudencial inglesa afirma que: “JUSTICIA retrasada. JUSTICIA negada” (“JUSTICIE delayed. JUSTICE denied”).
Esos documentos existen, fueron discutidos durante semanas en el tiempo programado en el proceso del Laudo -proceedings- y representantes del Estado VENEZOLANO y VENEZUELA TODA tiene que revisitarlos. Tenemos que escudriñar los mapas y atlas, en récord del laudo, con muchos volúmenes de transcripciones de los copartícipes.
Asimismo, es relevante revisitar los documentos de apoyo al proceso que culminó en el Tratado de Ginebra, suscrito por el Reino Unido, VENEZUELA y el gobierno local de la Guyana Británica, ratificado en el Protocolo de Puerto España que reafirma que ese Laudo de 1899 es NULO, es IRRITO.
Es INEXCUSABLE ignorar este desafío porque a partir de 1840, y cuando empezaron a aparecer minas de oro, piedras preciosas, minerales valiosos y múltiples recursos que siempre han pertenecido a VENEZUELA, se comenzaron a cambiar, caprichosamente, los mapas.
Para tales propósitos Inglaterra contrató los servicios de un famoso naturalista prusiano, Robert Schomburgk, quién, con extrema malicia, comenzó a forjar caprichosamente sus líneas fronterizas, que cambiaba según la orden británica del momento.
La primera línea de Schomburgk se extendió relativamente cerca de las riberas del río Esequibo.
Schomburgk comenzó a moverse al Occidente del Río Esequibo, alegre y caprichosamente, a partir de la línea natural que nos perteneció siempre porque la frontera al este de Venezuela comienza en la mitad de la línea del río Esequibo y eso tiene su fundamento histórico pues era parte del territorio español, la Capitanía General de VENEZUELA, por el principio conocido del Utis Possidetis Iuris (lo que nos pertenecía -a nuestra Capitanía General- nos seguirá perteneciendo).
Los linderos de la Capitanía General de VENEZUELA fueron establecidos en el año 1777, por Cédula Real de Carlos III. Ese territorio, que limita a la mitad del río Esequibo, hacia el occidente era y será venezolano.
Los misterios de este despojo aparecieron desde los primeros instantes del desarrollo del Laudo Arbitral de 1899, porque la manipulación de la Oficina/Foreign Office Británica, la escandalosa Mala FÉ -outrageous bad faith- y la manipulación ejercida por el árbitro y presidente del Laudo, Federico de MARTENS, se hicieron ostensibles, de subsiguiente dominio público, de conocimiento entre los representantes que participaron de los Estados Unidos, en nombre de VENEZUELA.
Efectivamente, Severo Mallet-Prevost, abogado de EEUU, desde el primer momento, junto con el expresidente de los Estados Unidos, Benjamín Harrison y el ex magistrado de la Corte Suprema de los Estados Unidos, David Brewer NO estuvieron satisfechos por el incumplimiento de los lineamientos del Arbitraje de 1897, por las violaciones de los principios pre establecidos del Derecho Internacional y NO entendieron la sentencia caprichosa después de 54 sesiones documentadas de muchísimas horas, apoyadas por volúmenes de argumentos escritos, con mapas y atlas detallados.
En ese tránsito de Washington D.C. a París, en 1899, PREVOST, luego de consultar con sus colegas norteamericanos que nos representaron, argumentó: “ALGO PASÓ en LONDRES”.
Nuestros representantes estaban muy impresionados por este despojo tan terrible porque el señor que era llamado a ser el árbitro imparcial, el presidente del Laudo, Federico o Fiódor D MARTENS -jurista promotor de arreglos Rusia/Reino Unido-, manipuló todo el proceso para obtener lo previamente arreglado en Londres, una SENTENCIA UNÁNIME, nunca antes vista en este tipo de Laudo.
De MARTENS había nacido en el territorio de la Rusia Zarista, fue líder de política exterior y Derecho Internacional de la Rusia Zarista y se había compuesto con las autoridades británicas, porque el tenía conflictos de intereses y como se demostró en el testimonio, TESTAMENTO escrito de PREVOST publicado y leído 5 años después de su muerte, en 1949, De MARTENS, NUNCA ha debido ser árbitro.
De MARTENS fue un académico profesor de las Universidades de San Petersburgo, pero también de Cambridge y de Edimburgo, amigo y ficha de la Reina Victoria, de tal manera que nuestros representantes, PREVOST, HARRISON y BREWER, entre otros, manifestaron a sus colegas, durante y después del Laudo, cuando NO se nos dio la oportunidad de tener a ningún venezolano allí y dijeron:
“NADA había en la historia de la controversia que explicase adecuadamente -después de tantos días, semanas completas de deliberaciones documentadas-, la línea fronteriza establecida en el Laudo”.
Eso fue el legado “imparcial” del “»árbitro” De MARTENS. Él fue seleccionado por las partes porque, en superficie, mostraba ser un profesional, diplomático, jurista que había asistido en el arreglo de los primeros casos conocidos de Arbitraje Internacional, notablemente entre Francia e Inglaterra y conocido por su edición de 15 volúmenes de Tratados Internacionales de Rusia. Sin embargo, sus manipulaciones, violaciones y chantaje en lo referente al Lado Arbitral de París 1899 le generaron demasiado desprestigio por haber causado tantísimo daño a generaciones de VENEZOLANOS.
En 1952, tres años después de haberse leído el testamento de PROVOST descrito abajo, el experto alemán, Arthur Nussbaum, autor de “Historia de la Ley de las Naciones” publicó un artículo muy crítico del PATRÓN de CONDUCTA fraudulenta de De MARTENS, que “todavía levantaba ondas”. En síntesis, la cataloga de “flagrante ausencia de objetividad y conciencia”.
La INESPERADA y controversial SENTENCIA del laudo fue tan escandalosa, en Europa que la misma prensa británica describió al primer ministro inglés, Lord Salisbury, saliendo después del Laudo, llevándose consigo los documentos delictivos marcados con las líneas modificadas, las alteraciones que había inventado Schomburgk, con nuestras minas, con nuestros recursos con todo lo que ellos habían obtenido como regalo INENARRABLE.
Precisamente, los testimonios conocidos antes, durante y después del Laudo, del expresidente de los EEUU, Benjamín HARRISON, del exmagistrado de la Corte Suprema de los EEUU, David Brewer, del exsecretario de Guerra/Defensa, General Benjamin S. Tracy, de James Russell Seley, que contribuyeron a la argumentación de las partes en 54 sesiones de 4 horas merecían, justificaban una SENTENCIA imparcial plena y centrada en evaluación objetiva, técnica y en el Derecho Internacional expuesto. Sin embargo, contra absolutamente toda lógica y racionalidad, en abuso violatorio de normas, protocolos y procedimientos, la sentencia del laudo concedió a la Gran Bretaña el noventa por ciento (90 %) del citado territorio en DISPUTA al OESTE de nuestro Esequibo.
El chantaje de De MARTENS prevaleció, bajo el argumento de que nos lanzaron las migajas pues la boca del Orinoco y un área de alrededor de 5.000 millas² en la región sudoriental de las cabeceras del río Orinoco fueron reconocidas a VENEZUELA.
La diferencia la hizo el TESTAMENTO de Severo Millet PREVOST, hecho en 1944 y leído después de su muerte en 1949 (ver testamento en: “The American Journal of International Law”, Vol 43, No 3, New York, july 1949, pp 523-530). Recientemente, el 24 de abril del 2023, Allan Brewer Carías, testificó que allí se manifestó “la manipulación y chantajes impropios (de De MARTENS) para obtener, una decisión unánime”.
Impresionado por el escándalo mundial y la ausencia de profesionalismo e imparcialidad reflejada en la SENTENCIA del Laudo de 1899, el diplomático de VENEZUELA, José María Rojas, enfatizó: “… sorpresa inexplicable por el proceder del presidente del Tribunal”, señor De MARTENS y añadía: “lo que NO podremos saber jamás, es el motivo”.
De MARTENS murió en 1909 y ¡DIOS si sacó a luz de las tinieblas de la sentencia del laudo!
“…Y NO hay cosa creada que no sea manifiesta en SU PRESENCIA. Más antes bien TODAS las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquél a quién tenemos que rendir cuentas” (Hebreos 4:13).
El 12 de noviembre de 1962, después de un espacio de 63 años -un silencio muy ruidoso porque se sabía lo que había pasado- nuestro exministro de Relaciones Exteriores, Marcos Falcón Briceño, sometió un RECLAMO/DEMANDA muy documentada, ante el Comité Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas y promovió una gigantesca VINDICACIÓN histórica acerca de las irregularidades, chantajes y manipulaciones ejecutadas durante el Laudo Arbitral.
La Asamblea General de las Naciones Unidas admitió el proceso de demanda, fundamentado en la abrumadora EVIDENCIA de nuestra denuncia.
En la ONU, Falcón Briceño sustentó la presencia de series de mapas adulterados por Robert Schomburgk contratado por la Gran Bretaña, la ausencia de motivación en derecho Internacional, la ruptura del compromiso de honrar, las normas pautadas, la carencia de análisis técnico, entre otras cosas. De la misma manera Falcón Briceño documentó el abuso de exceso de poder por decretar, verbi gratia, SIN autorización de VENEZUELA la libertad de navegación sobre los ríos Amacuro y Barima, así como el otorgamiento abusivo y violatorio de ley de 17.604 km² que ya la misma Inglaterra había reconocido como nuestro territorio.
En efecto en el primer mapa que presentó Schomburgk ya se había robado 4.000 km², al Oeste del Esequibo. Ese ATRACO se expandió, desde 1840, por décadas, in crescendo, llegando a un momento ya cercano al Laudo Arbitral en donde los británicos se estaban auto otorgando en el Laudo, por encima de 200.000 km², solo en tierra, cortando además criminalmente nuestro acceso natural a la boca del río Orinoco y al Delta Amacuro, que era y es nuestra herencia, la de la Capitanía General de VENEZUELA, como materia de ley, del Utis Posidetis Iuris.
De la misma manera en la ONU se documentó la escandalosa MALA FE, y el chantaje del Señor De MARTENS, pues, al final, según las instrucciones británicas, logró promulgar una decisión artificialmente UNÁNIME, para sentar un precedente porque nunca antes lo hubo.
Nuestro embajador, Marcos Falcón Briceño, con todos estos alegatos, argumentos documentados, convenció al liderazgo de la ONU y nuestra DEMANDA fue admitida DESAFIANDO frontalmente la VALIDEZ del Laudo Arbitral lo que permitió la firma del Acuerdo o Tratado de Ginebra, el 17 de febrero de 1966, unos 3 meses ANTES de la Declaración de Independencia de la Guyana Británica, el 26 de mayo de 1966. Ese Acuerdo de Ginebra fue firmado por las tres partes, Reino Unido, VENEZUELA y el Gobierno local de la Guyana Británica.
El Acuerdo de Ginebra establece clara, diáfanamente, que NUNCA se debe regresar al Status Quo ANTE, y, por ende, se deben HONRAR LOS DERECHOS de SOBERANÍA de los VENEZOLANOS sobre nuestro territorio Esequibo y las partes acordaron encontrar una “SOLUCIÓN CONCLUYENTE, PACÍFICA y HONORABLE para las partes”.
En suma, la Comisión de Política Especial de la Asamblea General de la ONU admitió nuestra DEMANDA sobre una plataforma sólida de hechos, evidencia, argumentos, fortalecidos en el Derecho Internacional, considerando que:

  • El presidente del Laudo Arbitral y supuesto árbitro, de MARTENS, en asociación con la delegación británica, promulgaron un chantaje entre los miembros de la delegación estadounidense, que nos representaron, coaccionándolos, y los manipularon bajo la AMENAZA INEXCUSABLE de que tenían que aceptar, SIN explicación alguna, la propuesta británica, o aprobarían, por mayoría, una SENTENCIA, que fue un ULTIMÁTUM, que nos arrebatarían, por decreto, TODO nuestro acceso natural a la boca de las vertientes de Delta Amacuro y del Orinoco y en consecuencia, nuestro acceso natural, racional y legítimo a, literalmente, TODA nuestra fachada Atlántica. Ver TESTAMENTO de Severo Millet PREVOST.

 

  • El árbitro y la delegación británica ignoraron una cantidad abrumadora de documentos, mapas, atlas, libros y volúmenes completos, sumarios de transcripciones de presentaciones, discursos y conferencias de los norteamericanos, quienes representaron a VENEZUELA ante el Laudo.

 

  • La representación británica promulgó serie de MAPAS ADULTERADOS en el proceso del LAUDO ARBITRAL, que estaban totalmente desconectados del territorio comprado por el Reino Unido a Holanda en 1814.

 

  • La delegación británica NI mostró apego y cumplimiento con el Derecho Internacional, NI mostró MOTIVACIÓN de considerar los méritos de las presentaciones y la evidencia contundente, el análisis técnico y, por lo contrario, fomentó la politización a favor de la Geopolítica del Reino Unido.

 

  • La delegación británica manifestó el EXCESO de PODER, entre otras cosas, por decretar, SIN NINGUNA AUTORIZACIÓN de VENEZUELA, la libertad de navegación sobre el río Amacuro y Barima, lo que INVALIDÓ el Laudo y cualquier acuerdo de esa naturaleza.

 

  • La delegación británica se auto otorgó, abiertamente, un territorio de 17.604 km² previamente reconocido por el Gobierno Británico.

Los magistrados de la Corte Internacional de Justicia NO deben seguir ignorando los fundamentos del Acuerdo de Ginebra que establecieron la DECLARACIÓN, decisión irreversible de considerar el Laudo Arbitral de 1899, NULO, IRRITO, SENTENCIA que testifica un DESPOJO.
En el contexto del Tratado de Ginebra, el Laudo Arbitral fue y es NULO, NUNCA lo aceptamos.
El Tratado de Ginebra NO SÓLO fue firmado, sino fue RATIFICADO por las partes en el Protocolo de Puerto España y luego de un período de espera se fomentó la disposición del BUEN OFICIANTE, vigente, en varias etapas, hasta el 2014.
La ONU promovió, entonces un mecanismo alternativo del Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, vía Acuerdo de Ginebra, Artículo 4, numeral 1.
El 31 de enero del 2018, el secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, sometió el diferendo a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia.
Importante rememorar que el Gobierno de VENEZUELA conoció acerca de esa sentencia ignominiosa del Laudo literalmente cuando estaba en el clímax de una nueva guerra civil, cuando Cipriano Castro entraba en Caracas a tomar el poder el 22 de octubre de 1899, proceso de “reconstrucción” que duró hasta el 17 de diciembre de 1935. 9 años después, en 1944, PREVOST decidió sacar a la luz con su testamento lo que el Reino Unido NO logró esconder en las tinieblas.
Jesús lo dijo: “Porque no hay NADA oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz” (Marcos 4:22).

NI el presidente, NI la Asamblea Nacional, NI ninguna institución, NI Nuestras Fuerzas Armadas necesitan consultar otra cosa que CUMPLIR con sus deberes claramente establecidos en nuestra Constitución, madre de nuestras leyes

¿DÓNDE ESTAMOS HOY?

Estamos ante una circunstancia muy difícil en la Corte Internacional de Justicia tenemos que hacer valer nuestros argumentos, nuestra evidencia, nuestra razón.
NO hay jurisprudencia anterior que haya prevalecido en el contexto del Utis Possidetis Iuris (lo que era de la Capitanía General de Venezuela desde el establecimiento de nuestra República debe seguir siendo de Venezuela).
Los hechos y argumentos del actual gobierno de la República Cooperativa de Guyana son débiles y SIN sustento creíble, en un recuente artículo en su TIC y Derechos Humanos titulado “¿Pudo Chávez entregar el Esequibo?”, hace referencia a un artículo del semanario La Razón del Domingo 5 de noviembre del 2023, Nº 1485, titulado “Hugo testigo de Guyana en La Haya”, del periodista Noel Gómez Herrera afirmando que “…el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en declaración conjunta con el presidente de Guyana, Bharr Jagdeo, el día 19 de febrero del 2004, en la ciudad de Georgetown, manifestó su consentimiento en nombre del Gobierno de Venezuela para la explotación minera en el territorio en reclamación…” … “siempre y cuando vaya en beneficio de sus habitantes, refutando de esa manera los señalamientos de la contraparte sobre el otorgamiento de licencias de explotación petrolera en el territorio Esequibo…”; convirtiendo al mismísimo jefe supremo de la revolución en testigo ausente en contra de los intereses de Venezuela y a favor de Guyana.
Ese argumento CENTRAL del Estado de Guyana es débil, una casa con base de arena, que NO aguanta la tempestad argumental de VENEZUELA.
¡La Constitución de VENEZUELA, elimina de raíz, desarraiga ese argumento de Guyana, con la especificidad requerida! NI el presidente de VENEZUELA, NI ningún ciudadano o institución de Venezuela, tiene tal potestad. El artículo 13 de nuestra Constitución afirma:
“El territorio nacional NO podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aún temporal o parcialmente a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional”.
El Artículo 232 de nuestra Constitución afirma: “El presidente o presidenta de la República es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo. Está obligado u obligada a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, INTEGRIDAD, SOBERANÍA del territorio y defensa de la República”.
NI el presidente, NI la Asamblea Nacional, NI ninguna institución, NI Nuestras Fuerzas Armadas necesitan consultar otra cosa que CUMPLIR con sus deberes claramente establecidos en nuestra Constitución, madre de nuestras leyes.
El Capítulo III, Artículo 328, dice: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico…”.
VENEZUELA, Tierra de GRACIA, nace en nuestro Esequibo. Estamos frente a un gigantesco desafío con riesgo de perder, por inacción, por manipulación y por las irregularidades del DESPOJO del Laudo Arbitral de París de 1899, una superficie TOTAL del orden de 300.000 km² considerando tierra y fachada Atlántica.
JESÚS dijo: “Lo que es imposible para los hombres es posible para DIOS” (Lucas 18:27).

Dr. Ingeniero José Méndez
Experto en Energía, Asuntos Nucleares y Geopolítica Internacional

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