No te castigues innecesariamente. No eres el dueño de tu entorno ni de lo que ocurre en él, pero sí eres dueño de lo que decides creer
Lo que “creemos” es el resultado de un proceso de aprendizaje y es el creador de nuestra realidad. Sin embargo, uno de nuestros principales paradigmas es pensar que lo que creemos refleja la realidad, ¡y esto no es verdad!
Generamos imágenes mentales sobre contextos y circunstancias reales que decidimos creer como “verdades” sin verificarlas. Esto ocurre debido a nuestras propias suposiciones, y a partir de ahí, hacemos juicios de valor que almacenamos en el subconsciente como verdades absolutas. Así como Elías, quien después de huir por su vida debido a las amenazas de Jezabel, se refugió en una cueva, abatido y temeroso. En su desesperación, pidió a Dios que le quitara la vida, diciendo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”.
Pasamos de la “circunstancia supuesta” a la “verdad absoluta”, y manchamos nuestras creencias con percepciones que nos hacen sentir responsables y vulnerables ante circunstancias que no podemos controlar. ¡Esto limita nuestro potencial! Sin embargo, Dios tenía otros planes para Elías. En lugar de concederle la muerte, envió un ángel para fortalecerlo con alimento y agua. Fortalecido por este sustento divino, Elías continuó su viaje hasta el monte Horeb.
En la cueva, Dios se manifestó a Elías no en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un susurro apacible y delicado. Este encuentro renovó el espíritu de Elías, recordándole que no estaba solo y que Dios tenía una misión para él.
Al igual que Elías, debemos cuestionar nuestras creencias y percepciones para no limitarnos innecesariamente. Reconocer que nuestras creencias pueden ser producto de suposiciones nos permite liberarnos de las cadenas que nos atan a una realidad distorsionada. Así, podemos abrirnos a nuevas posibilidades y alcanzar nuestro verdadero potencial.
Líder: Ante cualquier circunstancia, y antes de dudar de ti mismo o de lo que haces, debes preguntarte: ¿Es esta la verdad de la situación que estoy pasando o es solamente lo que yo decidí creer sobre ella?
No te castigues innecesariamente. No eres el dueño de tu entorno ni de lo que ocurre en él, pero sí eres dueño de lo que decides creer.
¡No te limites más!
Nota: este artículo fue escrito sin inteligencia artificial.
Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn




