El Señor va contra los culpables de que el pueblo haya sido destruido y revela la razón; los sacerdotes han dejado su Palabra
“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (Oseas 4:6).
Este texto es una revelación extraordinaria, comienza con un lamento de Dios por la destrucción de su Pueblo. Porque Dios tiene que mantener el orden y la justicia en su Reino, para esto los juicios tienen que ser aplicados. Pero Dios ha establecido sacerdotes, para que se pongan en la brecha, para interceder, para enderezar el camino del pueblo, y a través del arrepentimiento, cancelar el juicio y alcanzar misericordia.
Dice así: “Y busqué entre ellos «hombre» que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30). Ahora bien, volviendo a nuestro texto inicial, el Señor va contra los culpables de que el pueblo haya sido destruido y revela la razón; los sacerdotes han dejado su Palabra. Han desechado el conocimiento de Dios, tienen en descuido la Palabra, están buscando ideas e inspiración en libros de hombres y en predicadores elocuentes.
No existe un libro que pueda sustituir, la lectura y estudio de la Palabra de Dios. Es una vergüenza, que alguien se pare a predicar en el púlpito para hablar del libro que está leyendo y no de lo que Dios le reveló leyendo la Biblia. Dios está cumpliendo su Palabra, está echando del sacerdocio a multitud de pastores, esto a nivel mundial. Según las estadísticas cada mes unos 250 pastores dejan el ministerio, porque ya no le encuentran sentido, porque Dios les quitó la visión espiritual.
Pero la cosa no termina allí, los hijos de los pastores descuidados llevarán consecuencias, dice: “también yo me olvidaré de tus hijos”. Ellos no tienen cuidado de los hijos de Dios, Dios también se olvidará de los hijos de ellos. Hay quienes ponen una mano en el arado, pero en la otra mantienen todo el mundo que no quieren soltar. El Señor Jesucristo nos dé el entendimiento, sabiduría, y temor de Dios, para despojarnos de todo peso que frena nuestro caminar con Cristo. “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Marcos 7:16).
¡Dios te bendiga!!!


