La palabra reconciliación significa literalmente unir de nuevo, y por eso es tan lindo saber que, en Jesús, podemos estar unidos de nuevo con el Padre
“Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos…” (Colosenses 1:20a).
Vivimos en un mundo marcado por divisiones: familias separadas, sociedades quebrantadas, relaciones dañadas. Pero la Biblia nos recuerda que en Cristo existe un poder mayor que toda enemistad: el poder de la reconciliación.
Uno de los conceptos bíblicos que más me gusta y más me desafía, es el concepto bíblico de la reconciliación. Este concepto es de hecho uno de los pilares doctrinales de la iglesia a la que pertenezco. Este pilar lo definimos de esta manera: “la reconciliación es el centro de nuestra tarea”.
Con esto, lo que queremos decir es que entendemos que Jesús, quien nos reconcilió consigo mismo, también nos dio el ministerio de la reconciliación, y esto es algo sumamente desafiante para cada uno de los que nos llamamos discípulos de Jesús.
Nuestro pasaje (Colosenses 1:15-20) en la primera parte del versículo 20 dice que “por medio de él (Jesús), Dios reconcilió consigo todas las cosas…”.
La palabra reconciliación significa literalmente unir de nuevo, y por eso es tan lindo saber que, en Jesús, podemos estar unidos de nuevo con el Padre. Lo que el pecado había separado, Jesús con su sacrificio lo unió una vez más.
Tú y yo, gracias a Jesús podemos caminar en unidad una vez más con el Padre, pero eso no es todo lo que la obra de Jesús logró, también logró que tú y yo podamos tener relaciones reconciliadas con los demás. Gracias a Jesús soy libre para perdonar, recibir perdón y de esta manera caminar en unidad aun con quienes me han hecho daño o yo he hecho daño.
Mi hermano/a y amigo/a, ¿estás viviendo en esta realidad de la reconciliación? O sea, ¿estás viviendo en relaciones unidas, en casa, en el trabajo, en tu familia?
Porque la Biblia no lo deja ahí, de hecho, como te decía, lo lleva más allá al decirnos que Jesús ¡nos ha dado el ministerio de la reconciliación! Es decir que la reconciliación no es sólo un regalo, es una misión.
Mira como dice en Corintios; “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios”.
¡Wow! ¿no te dije que era muy desafiante? Tú y yo, que ya hemos sido reconciliados con Dios, ahora no sólo somos sus hijos, sino que también somos embajadores de Cristo, rogando al mundo que se reconcilie con Dios y vuelva a caminar en unidad con Él.
¿Qué dices? ¿Estás listo para servir como embajador de Cristo?
La reconciliación es el regalo más grande que hemos recibido en Cristo. Y también es la misión que se nos confía: ser embajadores de esa paz en un mundo roto (2ª Corintios 5:18-20).
Oración:
“Amado Dios, gracias porque en Jesús me reconciliaste contigo. Ayúdame a vivir en esa paz y a ser un instrumento de reconciliación en mis relaciones y en el mundo que me rodea. En tu santo Nombre. Amén”.
No lo olvides nunca: ¡Eres un milagro!
DIOS TE BENDIGA Y TE GUARDE. EL SEÑOR GUÍE TUS PASOS EN ESTE DÍA Y TE HAGA UN INSTRUMENTO DE SU PAZ. UN FUERTE ABRAZO.
Eleazar D.
Colaboración independiente




