Es hasta una blasfemia decir que Israel está desechado, porque eso es lo mismo que llamar mentiroso a Dios, y engañador que no cumple las promesas hechas a Abraham, Isaac, y Jacob
“Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín” (Romanos 11:1).
Hay un viento de doctrina que está haciendo mucho daño al pueblo de Dios, que está siendo enseñado por famosos predicadores, por esta razón muchos están cayendo, en ese engaño. Están enseñando que Israel ya no es el pueblo de Dios, que el Israel actual no es el mismo, de las Escrituras en el Antiguo Testamento. Esto lo hacen, entre otras cosas, para no oponerse a la corriente del mundo, que cada vez se levanta con más fuerza contra ese pueblo que tiene como herencia muchas promesas de Dios.
Pero esto es muy peligroso, porque los que maldigan a Israel recibirán maldición de Dios, y los que los bendigan serán bendecidos por Dios. Pero eso no es todo, sino que es hasta una blasfemia decir que Israel está desechado, porque eso es lo mismo que llamar mentiroso a Dios, y engañador que no cumple las promesas hechas a Abraham, Isaac, y Jacob.
El texto inicial nos da la respuesta: “¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín”. Israel no ha caído del favor de Dios, sino que está endurecido por Dios, para salvar a los gentiles, ellos tropezaron con la roca que es Cristo, dice: “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos” (Romanos 11:11).
Pero ellos serán restaurados cuando se acabe “el tiempo de los gentiles”, entonces todo Israel será salvo, dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo” (Romanos 11:25-26). Identifica a quienes enseñan esta falsa doctrina, y no los sigas oyendo para que no te enfermes espiritualmente, oyendo doctrinas de demonios.
¡Dios te bendiga!!!




