Para muchos, el ministerio no era una ambición personal o una decisión profesional. Fue una llamada que interrumpió planes, reformó vidas y exigió todo
Muchos están liderando mientras sangran.
Ellos están de pie ante la gente con fuerza, pero se arrodillan ante Dios llorando.
Llevan responsabilidad, visión y expectativa mientras llevan silenciosamente heridas que nadie ve.
SOSTENIENDO EL MICRÓFONO A TRAVÉS DE UN DOLOR OCULTO
Muchos están profundamente heridos, pero siguen parados detrás del púlpito.
Hablan esperanza mientras sus propios corazones duelen.
Celebran a otros mientras sus propios sacrificios pasan desapercibidos.
Se les aplaude por los resultados, pero rara vez se les controla por su bienestar.
LLAMADO, NO CÓMODO
Muchos han considerado abandonar el ministerio, no porque carezcan de fe, sino porque el peso se volvió más pesado de lo que las palabras pueden explicar.
Sin embargo, el llamado divino los restringe.
La obediencia los mantiene de pie cuando la comodidad les habría dicho que se alejaran.
HERIDOS EN RELACIONES, FIEL EN ASIGNACIÓN
Algunos han experimentado matrimonios rotos, separación y abandono.
Fueron dejados con profundas heridas emocionales, pero se negaron a abandonar su vocación.
Incluso mientras sangraban, continuaron alimentando a otros.
DÉBIL EN CUERPO, FUERTE EN ESPÍRITU
Muchos sirven mientras luchan contra la enfermedad y el agotamiento físico.
Convocan fuerza no para sí mismos, sino para las personas a las que están llamados a servir.
Niegan su dolor para que el mensaje de esperanza, fe y resistencia todavía pueda ser entregado.
TRAICIONADO, PERO SIGO DE PIE
Muchos fueron heridos por los más cercanos a ellos.
Hijos e hijas espirituales en los que se vertieron.
Líderes de confianza y mentores que honraron.
La traición cortó profundamente, pero eligieron la fidelidad antes que la amargura y la perseverancia sobre el resentimiento.
LA CARGA SILENCIOSA DEL PASTOR
Los pastores suelen llevar cargas que no pueden compartir.
Escuchan incontables problemas sin tener un lugar seguro para poner los suyos.
Se espera que sean fuertes en todo momento, incluso cuando estén rompiendo por dentro.
UN LLAMADO A ORAR, AMOR Y HONRA
Oremos constantemente por los pastores.
Amémoslos más allá del púlpito.
Honrémoslos no sólo por lo que hacen, sino por lo que sufren.
El estímulo puede parecer pequeño para otros, pero puede ser una cuerda de vida para un sirviente cansado.
QUE DIOS CONSERVE A SUS SIERVOS
Que Dios fortalezca a los cansados.
Que Él cure heridas ocultas.
Que Él devuelva la alegría donde el servicio ha reemplazado el descanso.
Que las lágrimas privadas se conviertan en victorias tranquilas.
NO ES FÁCIL SER PASTOR
Para muchos, el ministerio no era una ambición personal o una decisión profesional.
Fue una llamada que interrumpió planes, reformó vidas y exigió todo.
Una llamada que cuesta profundamente.
Una llamada que se rompe antes de construir.
Un llamado que todavía susurra, “sigue siendo fiel, las almas están perdidas”…
Anónimo




