Es importante que para usted ya sea normal tener la supervisión de metas cumplidas, tanto propias como de cada persona que Dios le ha entregado
Ya usted sabe que tiene una gran misión que cumplir en esta tierra, por lo tanto, se reforzará, usted va a prevalecer creyéndole a Dios, con firmeza, con humildad, sabiendo que Dios le ha ungido, le ha preparado, le ha corregido y le ha instruido para ser su gran instrumento, dejando un legado firme para las próximas generaciones.
Está comprobado que una persona de esta edad, ha alcanzado la madurez para ejercer gobierno y moverse en el poder de la plenitud de la autoridad y así salir adelante en la vida, Dios a usted lo ungió y está siendo empoderado cada día como instructor, como es hermano o hermana mayor para levantar las nuevas generaciones de tal manera que no se cometan los errores que nosotros cometimos.
Que ninguna persona que Dios nos encomiende para ayudar, sufra el desamparo que muchos de nosotros vivimos, por la falta de instrucciones. Ahora a usted le corresponde cumplir continuamente su misión, recuerde que Dios lo preparó, lo perdonó, lo instruyo, lo certificó para ser ese gran instrumento escogido y cumplir la gran meta visión del Padre, de tal manera que las siguientes generaciones sean mayores que usted y que todos nosotros.
Con la cooperación de todos nosotros, los cuáles laboramos en humildad de corazón y con una posición clara de servicio continuo hasta que partamos de esta tierra. Nosotros seguramente con la fuerza del Eterno sí levantaremos generaciones mejores, y esto se logra con la fuerza, con la templanza y con la fe, viviremos sin ningún tipo de temor, consagrados al bendito Espíritu Santo, creyendo la Palabra y viviendo a la luz del rostro de Dios todos los días de nuestra vida.
Usted a partir de ahora no se desenfocará; hace poco estando en algún lugar, el Espíritu Santo ministró sobre mi vida diciéndome, esta vida es corta. Aquellas palabras conmovieron mi ser, impactaron mi corazón, era la luz y la gran revelación de nuestro Padre y Dios indicándome el peligro de desenfocarse y que verdaderamente lo más importante en el cielo y la tierra es cumplir con la misión de nuestro Padre eterno. Ahora bien, recuerde el camino de los exitosos continuamente, hacer la supervisión de usted y de los demás que Dios le ha entregado.
Continuamente evalúa la disciplina de oración de usted y de las personas que Dios le ha entregado. Continuamente observa la madurez en carácter, la vida quebrantada de humildad y servicio de usted y de las personas que Dios le ha entregado. Es determinante estar pendiente de la libertad financiera de usted y de las personas que Dios le ha entregado. Es importante que para usted ya sea normal tener la supervisión de metas cumplidas, tanto propias como de cada persona que Dios le ha entregado, usted fluirá en el poder de la alta disciplina, rindiendo cuentas, esforzándose en la meta visión de tal manera que todo lo que haga sea un ejemplo para la gloria de Dios.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Liderazgo 40-60”; capítulo 59.




